EL BENEFICIARIO DEL CORONAVIRUS

Me sorprende que nadie hasta ahora haya hablado de la «baraka» de Sánchez. De su buena suerte, con la palabra rifeña que en la guerra de Marruecos sus compañeros aplicaron a Franco. Sánchez nació de pie y así ha llegado donde está. Baraka pura.

El azaroso camino hasta su llegada a la Presidencia del Gobierno ha sido una sucesión de golpes de suerte que le han ido favoreciendo incomprensiblemente, dentro de su partido y fuera de él, en la oposición, en la economía, en el Congreso, en las autonomías. En todas las Españas, posibles o imposibles. Y ahora, por si toda esa sucesión de golpes de fortuna fuera corta, el coronavirus.

En cada informativo nos dan, y nos entra más miedo todavía en el cuerpo, «el parte» de la situación de la que si no ha declarado pandemia la Organización Mundial de la Salud está a punto de hacerlo. Aunque lo que más miedo me da es la poca capacidad de resolución, información y autoridad que se le ve a la OMS.

En cada informativo, decía, nos dan el parte de esta triste guerra: países donde acaba de llegar el virus, número de muertos hasta la fecha, de afectados, de aislados por sospecha de tener la enfermedad, número de personas con las que han tenido contacto y que permanecen en cuarentena.

Pero no dan los informativos la otra cara de esta triste moneda informativa, en la que, por cierto, se quejan y con razón los que de verdad saben de Sanidad que la gente le da misma la importancia informativa a un comunicado oficial del Ministerio de Salud de un gobierno solvente que al WhatsApp alarmista con un bulo que te acaba de poner un amigo para que lo pases.

Con lo cual se demuestra una vez más que las nuevas tecnologías nos han llevado a una situación en la que la verdad y la mentira ocupan el mismo lugar, sin que nadie se tome el trabajo de comprobar la realidad con fuentes solventes.

En cada boletín horario de la radio nos meten más miedo todavía en el cuerpo al darnos el parte de guerra de esta batalla del mundo contra el coronavirus. Pero nunca dicen, y lo proclamo ahora, el número de beneficiarios del coronavirus. Porque haberlos, haylos. Es uno solo, y se llama Pedro Sánchez. Sánchez es el gran beneficiario del coronavirus.

Mientras todos estamos hasta las mismas trancas de miedo con el coronavirus dichoso, pendientes del último enfermo dado de alta o del descartado como afectado por el jodido bichito «made in China»… Mientras la economía mundial se hunde, el mundo se detiene, caen los indicadores económicos, y tienen que cerrar las fábricas y las lineas aéreas suspenden trayectos a las zonas rojas de peligro de la enfermedad…

Mientras los muy miedosos agotan las mascarillas en las farmacias, como si eso sirviera para algo… Mientras escuchamos los solventes consejos de lo que hay que hacer, venga a lavarte las manos y a no frecuentar aglomeraciones… Mientras todo eso ocurre y el coronavirus campa a sus anchas y nos rodea y cada vez lo tenemos más cerca, nadie se preocupa de lo que Sánchez y su Gobierno de coalición, aprovechando la psicosis colectiva, están haciendo con España, que empiezan a dejarla hecha unos zorros.

Todo el mundo habla del virus, pero nadie de que Sánchez se ha rendido de hecho ante los sediciosos catalanes, y ha consentido que en Cataluña sea tratada España como un país extranjero.

Que ya no se hable de golpismo, ni de Constitución, que los presos del independentismo ya estén en la calle y que el Gobierno acepte como lo más normal del mundo hasta el uso de inaceptables, por anticonstitucionales, palabras cual «autodeterminación» o «amnistía». Sánchez haciendo de su capa un sayo en la mesa de negociación con Cataluña, de igual a igual, y todos, indiferentes, mientras, muertos de miedo con el coronavirus. ¡Qué tío con más baraka!

Antonio Burgos ( ABC )

viñeta de Linda Galmor