Llamo botonto, con b de burro, al votante que no sabe ni lo que vota, y que, normalmente, no vota con la cabeza, sino con el corazón.

El botonto es una plaga que se entiende por España, y amenaza con gobernarnos a todos, pues su número se impone al voto de calidad de los votantes.

El atontamiento del botonto es propio y ajeno.

Tanto las telebasuras, fuertemente subvencionadas por el gobierno, como los diarios, en papel y digitales, la mayoría comprados o alquilados a los partidos mayoritarios, e hipotecados por sus deudas, que hacen que cualquier atisbo de independencia, brille por su ausencia.

Solo resisten, y no sabemos por cuanto tiempo, unos pocos diarios digitales, que se mantienen, contra viento y marea, con gallardía y hombría, defendiendo la Patria y el futuro de los españoles: Periodista Digital, El Cierre Digital, The Objective, Ntvespana, Alerta Digital, El Diestro, Voz Ibérica, Tradición Viva, El Criterio…, y poco más.

La burricie se está extendiendo, y a pasos agigantados, en la sociedad española.

Un sistema educativo de mierda, donde los alumnos (no les llamo estudiantes, para no ofender a los verdaderos estudiantes) tienen “derecho”  a pasar de curso, aunque suspendan todas las asignaturas, y donde “evalúan” a sus profesores…

El mundo al revés.

Con este nivel de existencia, ¿quién se molesta en estudiar, formarse y prepararse para el futuro, si saben perfectamente, hasta los más tontos del  lugar, que la mayoría de los empleos públicos se dan por enchufe…?

En definitiva, todos, los padres, las autoridades educativas, -más preocupadas por adoctrinar a nuestros hijos que por enseñarles-, la mayoría de los profesores, que han hecho dejación de funciones, y los propios alumnos, están sembrando las bases de una generación de analfabetos funcionales.

Pero, eso sí, con muchas redes sociales y postureo, y las consultas al “sabio universal” que es la Wikipedia, totalmente escorada a babor.

En definitivo, una generación que, en términos generales, desconoce la historia y la cultura tradicional de nuestra nación, y por no tener, no tiene un sentido de pertenencia a una comunidad histórica.

El engendro de las autonosuyas ha conseguido que los españoles no se sientan españoles, sino vascos, catalanes, andaluces, murcianos, etc.

Con todo lo cual, ¿Qué podría salir mal…?

La pérdida de los valores católicos tradicionales que nos conculcaron nuestros padres, el amor a la Patria, la familia, el espíritu de trabajo y sacrificio, han sido sustituidos por la manida frase de “yo solo quiero ser feliz”, como si ese fuera el fin único de sus vidas.

Es decir, el  hedonismo, y ese otro “Dios” pagano, el consumismo, que hace que compremos cosas que no necesitamos, y recibamos regalos que no queremos, en un monumento al  gasto innecesario, y la valoración social de las personas por su capacidad de gasto…

Tanto gastas, tanto  vales.

Dios es Amor, y ese amor debe proyectarse a la Patria, España, a la familia, y a los pocos buenos amigos que tenemos.

Y quien piense que tiene muchos amigos, es obvio que desconoce el valor de la verdadera amistad.

En la vida hay cientos, miles, de conocidos, pero solo unos pocos serán y son nuestros verdaderos amigos.

Esos que se pueden contar con los dedos, y sobran dedos…

Feliz Navidad, amigos, en la Paz del Señor.

¡Dios con nosotros!

Ramiro Grau Morancho ( El Correo de España )