EL BUCLE INÚTIL

El separatismo se resiste a salir del bucle melancólico del que vive, a costa de la estabilidad política de todos los catalanes. Cuando parecía que Elsa Artadi sería designada candidata a la investidura, el presidente del Parlament quiso dar una penúltima vuelta de tuerca al vodevil impulsando una reforma de la Ley de Presidencia que admitiese la investidura telemática de Puigdemont.

Roger Torrent, quien con la habitual cobardía calculó al milímetro el paso legislativo para no incurrir en delito, sabía que ese gesto de enésimo vasallaje al prófugo de Berlín no tendría efecto alguno, pues el Gobierno recurriría esa reforma fraudulenta ante el Constitucional y quedaría inmediatamente suspendida; pero todo en la política separatista se repite como farsa, mero circo para alimentar a su público en espera del último momento en que abracen la realidad, o sea la ley, antes que forzar otras elecciones.

El Mundo