Me he llegado a preguntar si puede haber algo peor que un comunista malo e inteligente, y lamentablemente he llegado a la conclusión, que sí lo hay: Un comunista idiota e ignorante.

Se me viene entonces a la mente una escena protagonizada por uno de nuestros mejores actores cómicos, José Sazatornil ( Saza),  en la “Escopeta Nacional”, cuando dirigiéndose al también inolvidable Juanito Navarro, le preguntaba: ¿usted es tonto porque es comunista o es comunista porque es tonto?

Porque, visto lo visto del actual panorama político y social, saliendo de una pandemia en la que bastante peor que el virus, ha sido el miedo inoculado en vena y la ruina a la que se ha arrastrado a muchas familias, cuando cada día se baten récord de subida de la luz y combustible, cuando suben los precios y no los salarios, cuando se dispara el déficit y hasta la tierra se revuelve en forma de volcán que arrasa con todo…. resulta que a los neocomunistas de salón que juegan a gobernar un país, todavía llamado España, no se les ocurre más que irnos sorprendiendo, casi a diario, con una chorrada, que cada vez es más grande que la anterior.

Y todo, con el plácet del líder supremo del sainete, que traga con lo que sea, y éste no por tonto, sino por resbalarle total y absolutamente lo que propongan sus socios y colegas, y con tal de no perder su pose perfecta de guapo y apuesto presidente.  Y todo, también, con el plácet de una sociedad aborregada, que traga con todo.

  Pero, eso sí, justificando cada chorrada en ese afán de buenismo filantrópico del que hacen gala, aquellos que presumen de defender los derechos de los más pobres y trabajadores.

De entrada, ya habría que objetarles que, de eso nada, pues por un lado no se puede defender a los pobres y trabajadores mientras se fomenta la pobreza, a través de medidas que lejos de facilitar la vida a los más desfavorecidos, les hace la pascua a las clases medias y trabajadoras que pasan a engrosar las listas de los que no llegan a fin de mes.

Al final, como buenos comunistas, consiguen la igualdad a través de igualar a todo el mundo por el mismo rasero de la miseria. Pero, ellos lo hacen de buena fe, los que venían para bajar la luz  y para acabar con la pobreza energética. Y los sindicatos callando, que es gerundio.

A quienes hay que favorecer a toda costa, pues llegarán a ser sus potenciales votantes y hay que ir tejiendo nuevas redes clientelares, es a los inmigrantes y menas que llegan a nuestro país de forma ilegal, con la colaboración de mafias que viven del tráfico de personas.

Los necesitados, jubilados, personas con discapacidad, ancianos, parados de larga duración sin recursos, que se vayan apuntando a pedir ayudas y pensiones básicas, que las van a cobrar, pero no hoy… mañana. Para los necesitados de aquí, todo va muy lento y todos son pegas, salvo que seas mujer y te declares mujer maltratada.

  La cuestión es defender la cultura del buenismo, promoviendo medidas económicas que se habría de saber que resultan inasumibles, ante la actual situación de déficit, que exige reducir el gasto público. Pero estos buenistas bienintencionados no quieren ni oír hablar ni de déficit ni de recortes de ese gasto, que sostiene su existencia.

Ya se bajará la luz, lo han prometido, pero de momento hay que contentar a sus fieles, controlando el mercado del alquiler, para lo que no hay mejor forma que hacerlo, que cargándose ese mercado y a miles de ahorradores privados, que o bien heredaron o bien invirtieron para obtener unas rentas que, en su vejez, iban a servir de complemento a sus exiguas pensiones.

A los grandes fondos les traerá esa medida al pairo, pues sencillamente invertirán en otros países, y sin perjuicio de que al menos, la propuesta podría haber tenido un sentido de solidaridad social, si se hubiera limitado a grandes propietarios que concentran capital inmobiliario. Al final, el resultado es que bajará la oferta de vivienda en alquiler.

  Y en cuanto a la reforma anunciada para favorecer la adquisición de viviendas sociales, resulta que los lumbreras reinventan el patronato de casas baratas, pero con una diferencia y novedad del nuevo sistema progre respecto del plagiado, ya que antes, el mecenas del patronato era el Estado fascista y franquista ( qué malos eran , por Dios) y ahora se quiere imponer a la iniciativa privada que asuma el coste de la inversión, Es decir que yo invito a esta ronda pero la pagas tú. Consecuencia y resultado más que previsible: frenazo en seco a la construcción que se había empezado a recuperar. Es que son unos genios.

  ¿Y qué me dicen de la medida de entregar un bono cultural de 400€ a los jóvenes que cumplan 18 años en 2022? Algún mal pensado, ya se le habrá ocurrido que se trata de una forma de comprar el voto de los que acaban de alcanzar la edad para el ejercicio de ese derecho, pero al margen de esa suspicacia y dado que son 450.000 los jóvenes a los que le habría tocado esa pedrea, me pregunto de dónde va a salir ese dinero de unos presupuestos que parten del mayor déficit de la historia. Un ofrecimiento millonario cercano al de las ayudas concedidas a la isla de La Palma. Pero vamos, que lo dicho, unos y otros lo van a cobrar, pero no hoy… mañana. En definitiva, otro bonito brindis al sol y a la luna.

Y ya , como colofón, las chorradas de política social promovidas, principalmente,  por el  inefable Ministerio de Igualdad, comandado por su ministra Irene Montero, que cada día está más canija, consumida por el odio que le  carcome las entrañas.

Cambios de sexo, género o génera a la carta, neolenguaje inclusivo, nuevos modelos de masculinidad, cursos de formación para propietarios de perros etc, etc y dentro de una estrategia globalista que pretende exportar ese concepto de sociedad filantrópica y buenista al resto de mundo mundial, mientras que, en Rusia, China y el Mundo Islámico se revuelcan de risa con tanta chorrada, pues ni siquiera el concepto de igualdad, que eso sí que no es tontería, llegan a entenderlo. Y si no, que organicen algún cursos en Afganistán y se lo expliquen a los talibanes.

En definitiva, un buenismo tan idiota, que está haciendo que reinventemos la historia, los cuentos infantiles y hasta nuestros mitos, y que, a título de ejemplo, como afirma el propio Arturo Pérez Reverte, ha propiciado que edulcoren el personaje del chulo eterno de James Bond, convirtiéndole en un moñas en su última película. En 10 años, su personaje lo interpretará un actor negro.

Es lo que hay… mas siempre, nos quedará Alatriste.

Juez Serrano ( El Correo de España )