Aquellos que no son capaces de solucionar los problemas del presente, pretenden ahora solucionarnos la vida en el futuro. Pedro Sánchez y su equipo de malvados ineptos, no contentos con haber destruido nuestras vidas en el 2021, pretende hacerlo también en los próximos 30 años, en el 2050.

Esta panda de mamarrachos, de cursis de salón, de criminales sin escrúpulos, después de haber manipulado y tergiversado nuestra historia y nuestro pasado, después de haber acabado con la ilusiones y el presente de miles de personas, buscan eternizarse en el poder y marcar el destino de nuestras vidas de aquí al 2050.

No se engañen, en el perverso plan de Pedro Sánchez y sus colaboradores, el pueblo español no tiene cabida. Buscan la disolución de nuestra identidad en una suerte de organismos supranacionales y “científicos”, donde el español será un vago recuerdo de aquello que fue.

No podemos permanece impasibles, ante el futuro que nos están preparando. Necesitamos la formación de núcleos de resistencia, que hagan frente a la implementación del plan de Pedro Sánchez, con el que pretende marca nuestro futuro.

Buscan eternizarse en el poder y transformar la sociedad, para convertirnos en autómatas robotizados, donde supuestos comités de expertos, suplantaran a la voluntad popular. Dirán que todo lo que hacen o dicen es por nuestro bien. La espiritualidad será expulsada de nuestras vidas y no se nos estará permitido la disidencia y mucho menos la discrepancia.

La agenda 2030 se les ha quedado pequeña, y después del experimento de ingeniería social, que ha supuesto la crisis sanitaria a nivel mundial, entienden que no encontraran resistencia para la implementación de su nueva hoja de ruta. La crisis sanitaria, ha sido un acelerador de sus planes.

Han entendido que el miedo es un arma muy poderosa para el control de las poblaciones y sobre todo, han comprendido lo manipulable que podemos llegar a ser. Después de lo visto, es lógico que algunos nos preguntemos como hemos podido llegar hasta aquí, y como nos han utilizado como cobayas humanas. Uno llegar incluso a dudar del origen de la pandemia, que no de su existencia, pero sí de quien lo ha provocado y con qué finalidad. Ha sido extremadamente fácil limitar nuestros derechos y libertades más básicas.

Nos han sometido a arresto domiciliario en nuestros hogares, han limitado nuestros movimientos y nuestra libertad de reunión, han censurado toda opinión que no aceptara una versión oficial, poco creíble y no suficientemente bien explicada.

Nos han puesto un bozal, han arruinado nuestros negocios y gran parte de nuestras vidas, han permitido la muerte de ancianos, un objetivo anhelado, dentro de lo que ellos entienden que debe ser el “desarrollo sostenible” y ahora nos dicen que nuestras vidas pueden mejorar en el año 2050.

El globalismo no se detendrá ante nada, y sobre todo, una vez que han comprendido la facilidad con la que han inoculado el miedo en la sociedad. Estamos siendo lenta y paulatinamente lobotomizados, con un exceso de información que ofrecen los medios de manipulación de masas, con el objetivo de no dudar de que todo lo que nos hagan es por nuestro bien.

Estamos siendo divididos, discriminados entre elites y esclavos, a los que se les permitirá vivir, siempre y cuando sean rentables y produzcan. Vuelven con el mito de la sobrepoblación, donde nunca sobran las elites, sobramos el resto. Nos disfrazan las aberraciones en forma de derechos y logros conquistados, cuando la verdad es otra muy diferente.

El mundo está sufriendo una transformación, provocada por elites globalitas y el cambio climático es la coartada, la gran excusa para la aplicación de políticas criminales contra la población mundial. Lo propuesto ahora por Pedro Sánchez, es un nuevo disparate que acabaremos normalizando y asumiendo como propio.

Nunca buscaron una inmunidad de rebaño, buscaban la inmunidad de borregos.

Javier García Isac ( El Correo de España )