La piara de esa “organización criminal” (según definición de la Audiencia Nacional) que es el PP acaba de hacer, con su característico trote cochinero, el Camino de Santiago, pero no para besar al Apóstol sino para postrarse a los pies del Deseado, el soplagaitas más sesudo, solemne y campanudo del Orfeón Genovés para que les haga de Moisés guiándoles en la travesía de su árida estupidez, desierto ideológico en el que sólo florecen los cantamañanas polisexuales (que de todo hay, y en abundancia) que anhelan la unciódemocrática y progresista en la coyunda con los socialistas, redimiendo el estigma derechista con el que les ensucian sus votantes (los pocos que les van quedando) en la permanente denuncia del ultraderechismo de VOX y ofreciéndose al PSOE en todas las coyunturas y en todas las posturas del Kama-sutra.

Ya suben a la Meseta los pastores desde los pazos de los Gozos y las Sombras a remansar y estabular los rebaños de la nómina del PP, con el zurrón lleno de las promesas de liderazgo de Feijóo, cuyo autor de cabecera no es el Azaña del liliputiense Aznar, relojero de la “Hora de los Enanos” del PP, sino Giuseppe Tomasi de Lampedusa y su Gatopardo por aquello de “que todo cambie para que todo siga igual”.

Sea, pues: nada nuevo bajo el sol decadente y declinante del PP de Feijóo que apesta a naftalina, ventilada, eso sí, por la halitosis de Esteban González Pons y demás brontosaurios rescatados de la prehistoria pepera por un cacique sin hueste, por un líder sin magnetismo, para cimentar un discurso sin alma y sin alas que sólo busca el apaño y el cambalache con el PSOE, a cambio de calentar el banquillo (el de los acusados y el de los reservas) por si algún día la aritmética parlamentaria echa a los socialistas de La Moncloa.

Bienvenidos a los Pactos del Camino de Santiago, herederos de aquellos del Majestic en los que el liliputiense Aznar hablaba catalán en la intimidad con el ladrón de Jordi PujolFeijóo habla esa jerga, mitad pisto mitad potaje, de gallego, portugués y español.

Por eso el Apóstol SantiagoPatrón de España, no le entiende.

Eduardo García Serrano ( El Correo de España )