EL CANALLA EN LIBERTAD, ORDOÑEZ EN EL CEMENTERIO

Javier Ordóñez tenía catorce meses cuando Valentín Lasarte entró en el restaurante «La Cepa», en el casco viejo de San Sebastián, y le descerrajó un tiro en la cabeza a su padre, Gregorio Ordóñez. Por entonces, Mikel Albisu, apodado «Antza», ocupaba la dirección de la banda etarra, a la que había accedido tras la desarticulación de la cúpula que se escondía en Bidart… ¿Qué ha sido de ellos?

Han pasado 24 años de aquel asesinato y una de esas crueles casualidades de la vida (y de la muerte) quiso que Antza quedase ayer en libertad tras cumplir solo 14 años de prisión en Francia, una condena ridículamente corta si tenemos en cuenta que desde que él llegara a la dirección de la banda hasta su detención ETA mató a 109 personas.

Es un disparatado recontradios que con semejante historial ahora mismo la Justicia no tenga abierto ningún procedimiento penal contra quien dirigió la estrategia etarra desde 1993, es decir que España no tenga ninguna cuenta pendiente más con quien marcaba la hoja de ruta de los distintos grupos criminales que asesinaron a esas 109 personas. Cuando Albisu fue apresado en Francia se intervinieron 1.200 kilos de amonal y cloratita y centenares de pistolas y fusiles.

Sigamos. Cuatro años lleva ya en la calle Valentín Lasarte, la otra hiena de esta historia, que además de matar a Ordóñez aquel triste día de enero participó activamente, antes y después, en otros siete asesinatos, los de José Antonio Santamaría, José Manuel Olarte, Enrique Nieto, Alfonso Morcillo, Mariano de Juan y Fernando Múgica, bien apretando el gatillo (y siempre por la espalda, como hacen los cobardes) bien conduciendo o escoltando a los verdugos que dispararon.

Diecinueve años pasó en prisión de los 370 a los que fue condenado en las distintas sentencias. El canalla de Lasarte se acogió a la vía del supuesto arrepentimiento para salir antes de la cárcel pero desde que goza de libertad no ha aportado un solo dato para el esclarecimiento de los crímenes etarras que aún quedan por resolver. Ni uno. Así de «arrepentidos» los quiere ETA.

Álvaro Martínez ( ABC )