EL CANDIDATO DESAPARECIDO

Se ha dicho que son las elecciones más importantes desde las de 1977, lo que posiblemente es cierto. Que son distintas, al haber cinco en vez de dos candidatos sólidos. Y las más imprevisibles. Cierto también. Pero lo que las distingue es que el principal candidato, el defensor del puesto, se esconde, se oculta, lleva una «campaña de bajo perfil», como la definen los periodistas amigos, en vez de abrir telediarios y titulares, como sería de esperar.

Pedro Sánchez no da ruedas de prensa, ni entrevistas y, si hace declaraciones siempre es ante multitudes, limitándose a generalidades, la desigualdad, la convivencia, los peligros que acechan, sin concretar, para salir corriendo entre guardaespaldas, ignorando los micrófonos que le tienden, perdido entre la multitud. Tampoco ha querido mantener un «mano a mano» con el líder de la oposición, y si ha aceptado uno, es con los cinco candidatos, lo que sorprende. Cuando es sencillísimo.

Estas elecciones -les dije al anunciarse- las decidirá, como todas, el tema que domine la campaña. Si es Vox, las ganará Sánchez. Si es Cataluña, las perderá. De ahí que ni siquiera la cite, cuando es uno de nuestros principales problemas, limitándose a hablar de «diálogo». Que ya sabemos lo que significa para el independentismo: «derecho de autodeterminación». De ahí que haya aceptado a Vox en el debate. Su esperanza es que «las tres derechas» se despedacen entre sí, con Abascal imponiéndose, al ser el más rotundo. Y Sánchez como vencedor final.

Naturalmente, puede salirle mal. Bastaría que, en vez de pelearse por quién es más español, Casado empezara preguntándole: «¿Indultará a los líderes independentistas?» La respuesta de Sánchez sería: «Hay que esperar la sentencia. No se puede interferir en la Justicia». Rivera: «Mi pregunta es hipotética: en caso de ser condenados, ¿los indultaría?» Sánchez: «Yo respeto el principio de la presunción inocencia».

Abascal: «Mi pregunta es real. El juicio apunta que habrá algún tipo de condena: rebelión, sedición, malversación, desobediencia, ¿los indultará?». Sánchez: «Ustedes me están obligando a hablar con los nacionalistas al impedirme gobernar» (todas esas respuestas ya las ha dado Pedro Sánchez.). Con lo que demostraría estar dispuesto al indulto.

Si tenemos en cuenta que un 20 por ciento del electorado sigue indeciso y que buena parte no se decidirá hasta última hora, tendremos que lo más raro de estas raras y trascendentales elecciones no es quién gusta más, sino quién mete más miedo, Sánchez o Abascal. Ustedes dirán.

José María Carrascal ( ABC )