EL CAOS SON ELLOS

Hoy, 6 de mayo de 2020, miércoles, puede ser la fecha más importante para los españoles en lo que va de siglo XXI, pues va a decirnos si continúan gobernándonos unos arribistas tan mendaces como torpes o decidimos finalmente enfrentarnos a nuestra realidad político-económica, nada risueña, agravada por una pandemia asesina. En pocas palabras: si asumimos de una vez nuestra responsabilidad, base de toda democracia digna de ese nombre.

La cosa es muy simple y muy compleja. Un virus semidesconocido ha puesto nuestro sistema sanitario al borde del colapso, aunque ha aguantado, y nuestras finanzas tiritando. Todo apunta a que solo una acción conjunta de todas las fuerzas políticas permitirá sobrepasar ambos obstáculos, pero da la maldita casualidad de que dichas fuerzas están más distanciadas que nunca.

Por una parte los nacionalismos internos sigue empeñados en buscar la soñada independencia, por la otra, un Gobierno de izquierdas intenta nada más y nada menos que alcanzar la utopía marxista-leninista-socialdemócrata. Únanle los efectos del virus y tendrán más de un cuarto de millón de puestos de trabajo destruidos en abril, y la cosa no ha hecho más que empezar.

El Gobierno, que ya había mostrado una miopía proporcional a su inteligencia al declararse la epidemia, volvió a equivocarse al intentar frenarla con un estado de alarma primero, seguido de una desescalada que no ha gustado a nadie.

Su respuesta ha sido bravucona y chantajista: lo toman o lo dejan, «no hay plan B», sin darse cuenta de que confesaba su indigencia. Hoy el Congreso votará la cuarta prórroga de su estado de alarma. De entrada lo tiene mal, pues empiezan a abandonarlo quienes lo auparon al poder, que pueden quitárselo.

Sospecho, sin embargo, que al final conseguirá su apoyo, al perder ellos tanto como él. Y España también, por las concesiones que les haga. Clave será la posición del PP vacilante entre no y abstención, al saber que van a acusarlo de causar una crisis donde confluyen pandemia, bancarrota y elecciones.

Mi opinión es que Casado debe votar no. Pero sin bastarle la negativa. Los errores cometidos por Sánchez en su corta, pero desastrosa gestión los conocemos. Sus mentiras, incumplimientos de palabra, amistades peligrosas y negativa a reconocer el más mínimo error son de dominio público.

Pero el líder de la oposición y aspirante a hacerse cargo del lamentable estado en que se encuentra España tiene ante todo y sobre todo que mostrar un plan de gobierno, ajustado a las necesidades del país, empezando por reconocer su verdadera situación y sus auténticas necesidades.

La primera, que tanto o más que los trabajadores necesitamos empresarios, sobre todo los pequeños, que son los que más empleo crean y lo están perdiendo o chorros. Es ahí donde debe de empezar la recuperación, la «escalada» como dicen los cursis y los del pesebre. El resto, que deje a Sánchez e Iglesias reclamarlo, pero desde la oposición.

Si alguien está llevando España al caos son ellos.

José María Carrascal ( ABC )

viñeta de Agustín Muro