La Estrategia España 2050 presentada recientemente por Pedro Sánchez plantea la necesidad de «impulsar un programa nacional de fomento de hábitos alimentarios saludables y sostenibles siguiendo las directrices de la OMS y las recomendaciones de la comunidad científica«, de «establecer el etiquetado obligatorio de alimentos con información sobre el impacto ambiental (…), de modo que la ciudadanía pueda conocer fácilmente aspectos como la huella de carbono, de nitrógeno, el uso de agua y de energía de los productos que consumen» y de «reducir el impacto ambiental de los menús ofertados en instituciones públicas, incorporando en los pliegos de contratación de empresas de catering los criterios de sostenibilidad y salud recomendados por organismos internacionales como la OMS, la FAO y el IPCC, y fomentando la incorporación diaria de opciones vegetarianas y veganas«[1]. El mismo documento señala a los productos de origen animal como «responsables del 80% de las emisiones asociadas a nuestra alimentación«[2]. Esta Estrategia España 2050, como ha sido definida por los representantes del Gobierno de España, recoge las propuestas y objetivos que el actual Ejecutivo presenta como proyecto de país con visión de Estado desde el momento presente a treinta años vista.

Con semejantes antecedentes no es de extrañar que Alberto Garzón, ministro de Consumo que compite con la ministra de Igualdad en cuanto a representar el chiringuito ministerial más innecesario, haya aparecido en un vídeo institucional llamando a reducir el consumo de carne apelando a «datos científicos«.

Lo que sorprende han sido reacciones como las de Pedro Sánchez, que ha tenido uno de esos pocos momentos sinceros que concede ocasionalmente al reconocer que prefiere un buen chuletón para comer, o de Emiliano García-Page, quien ha cargado contra las declaraciones de Alberto Garzón acusándole de ser un ministro sin nada mejor que hacer.

Luis Planas, ministro de Agricultura, tampoco se ha quedado corto en su juicio: «Es tan errónea como la del azúcar mata«. Si algo resulta llamativo de estas declaraciones es que Alberto Garzón se ha limitado a defender lo expuesto en la Estrategia España 2050, que no deja de ser lo que desde hace tiempo se viene exponiendo en organismos internacionales, mientras que las reacciones de los otros representantes políticos han sido más propias de las ironías, chascarrillos y acusaciones de la oposición que de unos integrantes del principal partido gobernante que ha impulsado España 2050.

Tres son multitud, dice un conocido refrán sobre las relaciones de pareja, y en la actual coalición de Gobierno encontramos por un lado al Partido Socialista y por otro a los integrantes de Unidas Podemos (Izquierda Unida y Podemos, con Yolanda Díaz de nexo); y contamos tres porque el Partido Socialista de Cataluña parece en estos momentos leal a Pedro Sánchez, porque de lo contrario hablaríamos de cuatro.

En cualquier caso, hay motivos para sospechar que la estabilidad interna del Gobierno no es tan sólida como aseguran sus protagonistas. Aún está por ver cómo quedará reconfigurado de cara al próximo curso, donde la presencia de Carmen Calvo no está garantizada tras su pelea de gatas con Irene Montero a causa de la Ley Trans y la autodeterminación de género.

En cualquier caso, por mucho que se muevan las sillas ministeriales habrá quien continúe disfrutando de los chuletones con cargo a los Presupuestos Generales del Estado mientras ante las cámaras de televisión llama a reducir el consumo de carne por el bien de la salud pública y del planeta.

Y dejando a un lado a los políticos que un día dicen una cosa y al siguiente la contraria… ¿Tiene el sector ganadero motivos para preocuparse tras las palabras de Alberto Garzón? A simple vista podría parecer que la población optaría por alimentarse con lo que le viniese en gana y que no renunciaría al consumo habitual de carne tan fácilmente.

Ahora bien, las reacciones de algunos de los aludidos políticos sobre que es un tema con el que no debe bromearse por la importancia económica del sector y los empleos en juego debemos tomarlas en serio: nadie mejor que los políticos comprende las consecuencias de las declaraciones institucionales y la importancia de lo económico para el conjunto de la población y, sobre todo, para sus poltronas.

Durante los últimos tiempos hemos visto a personas manifestándose rabiosamente contra el lema «Los niños tienen pene y las niñas tienen vagina«, ¿acaso los mismos representantes políticos que han promovido eso no podrían hacerles asumir que es mejor una dieta no ya con un consumo mínimo de carne, sino incluso vegana, ayudados entre otros por las propagandas de entretenimiento masivo donde el protagonista vegano y gayfriendly choca contra antagonistas que expiran masculinidad tóxica mientras ingieren hamburguesas como si no hubiere un mañana?

No obstante, al sector ganadero (y a los políticos que desean disfrutar de su poltrona con chuletones) siempre les quedará lo que comenta el exfutbolista Steve McManaman en un reciente anuncio televisivo: a los españoles nos mueve (y mucho) la comida; y, como dice Pedro Sánchez, nada mejor que un chuletón al punto.

Gabriel García ( El Correode España )