Su Poder es ya tan grande que no hay Gobierno que se atreva a tenerlos como enemigos.

Sigo hoy, dado el interés que ha despertado entre los lectores de “El Correo de España”, con el informe de “Credite Suisse” sobre el Imperio LGBTI+ y sus ramificaciones en España.

Aunque antes no tengo más remedio que señalar las dos cosas que me demandan los lectores.

Una. La personalidad de los colectivos, los que se agrupan tras las letras que componen el nombre del Imperio. ¿Quiénes son o están detrás de la “L”, de la “G”, de la “B”, de la  “T”, de la “I”, de la “+”?

 Las siglas del movimiento LGBTI han ido evolucionando a lo largo de los años para englobar en ellas a las personas con identidades de género u orientaciones sexuales diferentes a la heterosexual.

La denominación, que en sus inicios era solo LGB, surgió en los años 90 para reemplazar el término «homosexual» y «gay» que se utilizaba mayoritariamente e incluir, de este modo, a lesbianas y bisexuales, que se sentían excluidos.

Poco a poco, se han ido incluyendo otras identidades de género que también se habían considerado marginadas dentro de los propios movimientos de lucha por la igualdad y contra la discriminación.

De este modo, surgió la más común de las denominaciones: LGBTI, aunque en muchas ocasiones se pueden ver algunas otras variantes, como LGBTQLGBTPLGBTALGBTQIA o la más englobadora LGBT+, en donde el signo de la suma incluye a todos los que no están recogidos en las siglas anteriores.

Julio Merino ( El Correo de España )