EL COMUNISMO ES…¿ BUENO ?

Será la tonada estelar de este otoño: el comunismo es…» bueno». Los tertulianos de cuerda socialista han tenido una semana épica, digna de admiración por las tareas que imposibles han asumido.

Primero les tocó explicar que un tinglado de mangancia de 680 millones, organizado durante más de una década por un Gobierno del PSOE para alimentar redes clientelares del propio PSOE, en realidad nada tiene que ver con el PSOE.

Una vez completada esa proeza argumental, ahora han iniciado su segunda misión: defender que el comunismo es bueno. Ayer ya se aplicaban a ello un par de leales tertulianos sanchistas. Desde la televisión del PSOE, léase TVE, ironizaban sobre el intento de la derecha de satanizar al comunismo «como si fuese a salir azufre de debajo de la mesa del consejo de ministros».

Para defender la presencia de Podemos en el Gobierno, argumentaron que el Partido Comunista «fue clave para la llegada de la democracia, mientras que la extrema derecha la boicoteaba». El guion de todo el discurso era obvio: España está amenazada por una peligrosísima galerna fascista (Vox), y ese es el gran problema, no Podemos.

Ese razonamiento hace agua. Vox es un partido nacionalista español de estrategia populista. Pero no se trata de una formación fascista, pues es ajena a los dos elementos distintivos de esa ideología: el uso de la violencia como medio político y la meta manifiesta de vulnerar y destruir la democracia.

Vox no está por la violencia ni por acabar con las libertades. Su única propuesta chirriante respecto al orden constitucional es suprimir las autonomías, pero no proponen hacerlo derogando la Carta Magna, sino sacando adelante una reforma (algo que tal y como está el reparto de fuerzas jamás conseguirán).

Por el contrario, Podemos sí es un partido comunista: lo tienen a gala. Y el comunismo es junto al nazismo y el fascismo la ideología más pestilente de los dos últimos siglos. El PCE de Carrillo colaboró con el Rey Juan Carlos en el tránsito a la democracia, cierto.

Pero nunca tocó poder, no llegó a mandar. La última vez que el comunismo se sentó en un Ejecutivo fue en el del Frente Popular (todo un éxito: resultaron incapaces de hacer cumplir las propias leyes de la República y llevaron al país al caos).

Iglesias tiene una agenda contra la monarquía. El jueves, en una charla en la Complutense con estudiantes de izquierda radical, señaló que «es símbolo de corrupción, de imperio, de elecciones amañadas y de límites al desarrollo democrático».

Ayer Podemos promovió un acto en Madrid contra la monarquía. ¿Por qué la tienen en su diana? Porque saben que el prestigio de la institución, y el personal de Felipe VI, se yerguen como un último dique que resguarda la unidad de España y nuestras libertades.

Seamos sinceros: Podemos es un partido felón con su país. Defienden el engendro conceptual de una «nación plurinacional» y están dispuestos a saldarla en consultas de ruptura. No creen en la libertad económica, ni en el derecho de los católicos a educar a sus hijos como quieran, ni en la prensa plural.

El comunismo es bueno, nos predica ahora el sanchismo. En efecto, pero solo para los dirigentes comunistas.

Luis Ventoso ( ABC )

viñeta de LInda Galmor