EL CONTAGIO DEL MIEDO

La línea que existe entre la prudencia y el acojone a veces es demasiado sutil  y estamos acercándonos a un momento en el que la pandemia psicológica empieza a llegar más lejos que la realidad de un contagio fácil y en cualquier caso preocupante,  ante el que hay que protegerse con las medidas elementales de las que la sociedad está suficientemente informada por lo autoridades sanitarias.

La democratización del contagio es uno de los elementos que está empezando a hacer que mucha gente se sienta concernida personalmente  por un riesgo que percibe cercano y universal,  porque  el virus  está llamando a las puertas de los poderosos y por lo tanto no es una maldición divina contra los pobres de la tierra.

 Desde el momento en el que se ha confirmado que algún ministro del gobierno o político de la oposición o jugadores del Real Madrid se han contagiado,  está claro que en cualquiera de nosotros  podemos quedarnos embarazados en cuanto nos descuidemos.

Lo cierto es que nos ha visitado desde el pasado una etapa que creíamos superada y cuya referencia más cercana la reflejó Albert Camus en su novela La Peste, publicada en 1947 sobre la epidemia de cólera que padeció la población de Orán cien años antes.

Hasta hace poco era inimaginable  una pandemia de rápido y fácil contagio  sin que tuviésemos conductas de riesgo  como la que se está viviendo en el mundo,  y tal vez por eso no estábamos preparados mentalmente para una situación como la actual, aunque los que si deberían haberlo estado eran los responsables políticos, que estaban a Belén con los pastores o en el Paseo de  la Castellana con las manifestaciones solo veinticuatro horas antes de declarar solemnemente que iban a tomar medidas de protección a la ciudadanía.

Ayer ciudadanos chinos repartían gratuitamente mascarillas protectoras a los madrileños de la zona de Tetuán, porque parece ser que hay que ser de aquel inmenso país para tener sentido común.

Es importante que tengamos más inteligencia que miedo y más información que propaganda, aunque no éste no es el caso del ministro Abalos que ahora que no tiene urgencia por ir al aeropuerto de Barajas por las noches escribe tuis diciendo que “El Director de la Organización Mundial de la salud aplaude a Sánchez y considera que España es un ejemplo en la lucha contra el  coronavirus”

Algún día saldrá una vacuna contra el COVID- 19 pero  hace mucho tiempo los científicos  renunciaron a descubrir un antídoto contra la estupidez.

Diego Armario