EL CORAZÓN HELADO

El portavoz socialista en el Parlamento vasco, José Antonio Pastor, acaba de recordar la doctrina de Patxi López cuando fue lehendakari en 2011: «Una cosa es la legalidad penitenciaria y otra la política penitenciaria». Los asuntos pendientes del zapaterismo los va a resolver Sánchez a favor de quienes le apoyan para que su tiempo en el poder sea lo más largo posible.

Pérez Rubalcaba advirtió que se había derrotado a ETA operativamente pero que tocaba combatirlos políticamente. Sánchez dejó de hablar al exvicepresidente del Gobierno cuando le avisó de que Podemos estaba, como los independentistas, a favor del inexistente derecho de autodeterminación: «Cabe la posibilidad de sentarse con ellos y acabar siendo malos».

El apoyo que Podemos presta a los legatarios de ETA y al PNV no es un problema para el Gobierno Frankenstein que evitó Rubalcaba por todos los medios, como bien saben en el PSOE. La política penitenciaria con respecto a los asesinos de ETA va a caer en manos del PNV, que tiene pactado el traspaso de la competencia de las prisiones, en el precio de la investidura.

Por lo tanto, unos y otros, ven como normal que uno de los partidos que forma parte del Gobierno Sánchez apoye una manifestación en favor de los presos de ETA, un insulto a las víctimas, que como siempre van a llevar las de perder. ETA dejó de matar pero su supremacismo no ha sido derrotado, más bien al contrario, van sacando pecho.

Desde el PSOE hasta el PNV, pasando por Podemos, son partidarios de dejar a la memoria en la página anterior, es decir, en el olvido. Que nada ni nadie nos estropee este momento. El nuevo Gobierno no va a afearle la conducta a Podemos por su apoyo a los presos de ETA. Se lo estaría haciendo a sí mismo.

Cuando el PNV traicionó a Rajoy sabía dónde quería llegar con Sánchez y también con Podemos, que acaba de aprobar los presupuestos del Gobierno de coalición del PNV y los socialistas en el País Vasco. La línea que separa la legalidad de la política es clara, pero, como ocurre en Cataluña, existe la tentación, y algo más, de meterse por un atajo.

Va a ser una legislatura llena de caminos torcidos. La cuenta pendiente de los presos de ETA la va a pasar al cobro el PNV bajo la atenta mirada de Bildu y la cercanía de Podemos y los separatistas catalanes, presentes ayer tras la misma pancarta. Al final, como predijo la madre de Joseba Pagazaurtundúa, van a hacer aquello que nos dejará el corazón helado.

Juan Pablo Colmenarejo ( ABC )