Aprobada a traición La Ley de Salud Sexual y Reproductiva, una denominación falseada para encubrir el asesinato abortivo por la puerta de atrás del debate democrático,  prescindiendo del dictamen de la Fiscalía o del CGPJ. Zancadilleando rastreamente al Tribunal, la histriónica demagoga está que se sale en su carrera criminal legalizada.

Lleva en la aborrecida jeta el orgullo del Mal, pasando por encima de la Justicia para cumplir su cometido aberrante como ministra de cupo poligonero. Las niñas pueden abortar sin permiso paterno y sin ser asistidas por la familia.

Los alaridos de la epulona serán escuchados por los lázaros que mató  más allá de los confines del infierno. Las matanzas del nasciturus se le atragantarán eternamente.

Repelente, patética y oportunista, el engendro llevaba consigo un ponzoñoso destino. Se le dijo que sería artera en las artes del arribismo y los demonios la acompañaron durante el parto en una familia abandonada de la mano de Dios.
Si maldita fue la bendición aparente cuando asomó por el estrecho agujero del mundo con apariencia neonata, por la siembra también lo será en el retorno a las cavernas de donde procede, después de asesinar a cientos de miles de seres inocentes con la demente legalidad que defiende sin diagnóstico oficial de psicopatía.
En su rostro repulsivo, la vanidad del monstruo que se recrea en los derechos para justificar la vileza de una diabólica matanza. Jesús ya dijo que a seres como ése que escandalizan a los niños, más les valiera atarse la rueda de un molino al cuello y arrojarse al río. Se ahogará eterna, ruin y sin esperanza. La condena  de su espíritu es su iniquidad en vida.
Sufrirá terror cuando muera en ese último suspiro, cuando tendrá conciencia  de que habrá de rendir cuentas. Como la criminal Pasionaria que se marchó cantando liturgias: cuando llega el momento de la lucidez ya es demasiado tarde. Malas bestias.
 Camuflada la desvergüenza con la capacidad de no reconocerse en el espejo como lo que es y cuya definición y condición conoce toda España, su presencia es paradigma de aprovechada, oportunista barata que cambió el empleo de cajera para convertirse en descarado ejemplar de la más basta indecencia. Ella sí nació con permiso de la progenitora que la parió  y del mozo de carga que la crió, evidentemente retorcida.
No hay imaginación para lucubrar qué pasó para inocular tantos complejos a una enviada de Satanás. De las tripas salió con aire sulfúrico la elegida del Averno, experimentada en maldad con ese aire de autosuficiencia mediocre que contiene todo engendro escupido de las ígneas entrañas de un inmenso purgatorio.
Penitente junto a los otros íncubos que la secundan arrimados como confiados parásitos, retornará con el vacío de la conciencia que atufa a muerto cuando abre la boca, acaso aquejada de halitosis que huele a decenas de miles de muertos que provocó la ensoberbecida estupidez de un criminal 8 de marzo alentando una manifestación de bajos cerebelos, dizque feministas que aborrecen, las verdaderas, a la fresca vallecana con ínfulas de marquesa galapareña.

Y el Diablo le encomendó su misión de muerte;  encarnada y repugnantemente mundanal, sería como la de las serpientes, ponzoñosa y rastrera con apariencia humana, así esconder las deformidades del alma que tras una cara vulgar se encaramó al trono de la destrucción de la vida por su atrofia de espíritu.
Magnánimo juez de cachorros propios con suerte que no fueron descuartizados, no se entiende el instinto maternal separado del de la bestia que alienta al asesinato masivo de neonatos, y si terciara por infames derechos, del crimen contra los nacidos, todo sea que se proteja la estirpe de Satanás y se mate la ajena que es de Dios.
Prescindiendo de la connotación espiritual que a esta trepa le importa un bledo como a sus carroñeros seguidores, cabe decir que esta desequilibrada no tiene ni puta idea del inmenso dolor que sus caprichos provocan hasta convertir en náusea cualquier rasgo de cariño filial propio.
Hipócrita, salvaje.
Ignacio Fernández Candela ( El Correo de España )