El pasado 26 de mayo conocíamos el principio de acuerdo para la ampliación de los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo hasta septiembre de 2021. Es una buena noticia para muchísimos trabajadores obligados a esta situación por las pandémicas circunstancias que atravesamos y no por gusto.

Tras semanas de negociaciones a causa de la mala costumbre adoptada por el Gobierno de prorrogarlos cada cierto tiempo en lugar de haber establecido las condiciones para todo el 2021 desde el año pasado (como sí hizo Alemania, por ejemplo), estos trabajadores ganarán unos meses de tranquilidad a la espera de la catástrofe laboral que está por venir una vez se haga efectiva la quiebra de las empresas que no hayan podido superar las restricciones.

El Gobierno de España responsabiliza del principio de acuerdo alcanzado a Yolanda Díaz, José Luis Escrivá y los representantes de patronal y sindicatos mayoritarios. No obstante, hay un detalle sobre el cual debemos detenernos.

Tras días en los que la negociación estaba encallada, Yolanda Díaz anunció por su cuenta de Twitter que se tomaba el día de descanso por prescripción médica. Los días de asuntos propios conocidos como moscosos de los que disfrutan funcionarios y trabajadores del sector público no son ninguna novedad.

Pero en este caso estamos ante una ministra de Trabajo que se encuentra en medio de una negociación muy importante para el futuro de cientos de miles de trabajadores afectados. Justo ese día, conocíamos por fuentes institucionales que se había alcanzado el principio de acuerdo y que José Luis Escrivá, el ministro de Seguridad Social, se había encargado de negociar con la patronal lo referente a las cuotas de los trabajadores que debían continuar abonándose.

¿Yolanda Díaz se borró de la negociación o fue borrada por la patronal? Tanto si su ausencia se debe al estrés ocasionado por las responsabilidades del cargo de ministra de Trabajo como a lo molesta que pudiera resultar a los representantes de la patronal, no dice mucho a favor de la presunta mejor ministra de Trabajo de la Historia de España (según el desaparecido Pablo Iglesias) y futura candidata de Unidas Podemos a la Presidencia del Gobierno.

En ambos casos delata que Yolanda Díaz no es la campeona por los derechos de los trabajadores que vende la propaganda de la coalición podemita, sino una profesional de la política a quien el cargo de ministra le queda demasiado grande.

Tal vez deba replantearse su carrera y retirarse a un cargo más cómodo y con menos situaciones estresantes, como bien pudiera ser el de diputada; ahí sólo tendría que pulsar de vez en cuando el botón que le indicasen y los días por asuntos propios pasarían más desapercibidos.

Gabriel García ( El Correo de España )