EL DICTAMEN

El Gobierno ha decidido no hacer caso a sus mayores. Hasta ahora, en el intento de frenar el proceso independentista, las decisiones del Ejecutivo han sido refrendadas por el Consejo de Estado y el Tribunal Constitucional. Han ido de la mano no por conchabeo, no porque no haya separación de poderes, como muchos quieren dar a entender, han ido de la mano de la ley y los razonamientos jurídicos. Como es sabido, la precipitación no es marca de la casa en la política de Rajoy, más bien lo contrario. Más sufrimos las consecuencias del desafío soberanista por el exceso de templanza del presidente que por sus actitudes impulsivas. Ahora ha pasado lo contrario y los mayores le han dicho que no, Mariano, que así no. Y Mariano no les va a hacer caso.

Que no, que un recurso preventivo no se puede hacer, le han dicho. La Moncloa siga adelante, pero ya se ha visto sometida al escarnio público por un grupo de veteranos cuya mayor virtud es acumular sabiduría. Porque eso es el Consejo de Estado, un órgano consultivo que concentra la sapiencia de quienes estuvieron a pie de obra y aún tienen cosas que decir. Entre el grupo de ‘ex’ que tumbaron en un par de horas el intento de recurso del Gobierno, los miembros de la Permanente, hay un padre de la Constitución, un ex presidente y un ex magistrado del Constitucional, un ex presidente del Congreso, una ex vicepresidenta del Gobierno, tres ex ministros, catedráticos de derecho… No son grandes sospechosos de nada.

El Consejo, que no se inventó ayer, que existe desde la primera Constitución, la de Cádiz, es un remanso de conocimiento que se dedica a eso, a aconsejar. Y su recomendación es que no se pueden hacer impugnaciones preventivas o hipotéticas porque solo es una presunción que Puigdemont no vaya a presentarse en el Parlament para ser investido. Como en la vida, en el derecho también todo es interpretable. Al Gobierno le aterran más numeritos del independentismo, pero lo peor que puede pasar es que surjan sombras sobre la legalidad de sus decisiones.

Los judíos tuvieron su Sanedrín. Los griegos, sus Siete Sabios. La Revolución francesa, el Consejo de Ancianos. Aquí tenemos el Consejo de Estado, que es la voz de la experiencia. En esa persistente tendencia social de quitarse de en medio cuanto antes a los veteranos, dejémonos, al menos, aconsejar por ellos. Nuestros mayores han dictaminado que, en este momento, no hay fundamentos jurídicos para intervenir. Lo suyo no es vinculante. Miedo da lo que decida hoy el Tribunal Constitucional.

Rafael Moyano ( El Mundo )