Si Pablo Casado y Teodoro Gracia Egea hubieran sido el Capitán y el segundo de a bordo del Titanic, lo habrían hundido ellos mismos antes de que chocara contra el Iceberg, y los peritos encargados de hacer un informe sobre la catástrofe habrían concluido que el buque iba pilotado por dos inexpertos.

Esperanza Aguirre ha hablado de chiquilicuatres y José Maria Aznar ha dicho que “ la situación de Ucrania es ahora mismo mejor que la del PP porque allí, al menos, no hay armas nucleares”. Nunca mejor que ahora cobra actualidad el aforismo que dice que los peores enemigos son los compañeros de partido.

No voy a entrar en detalles sobre la legalidad o moralidad del contrato de marras durante los primeros momentos de la pandemia para conseguir mascarillas fuera de España, cuando aquí no había suficientes existencias, porque creo que solo la justicia tiene la obligación y los medios para investigar este caso, pero sí diré que el dúo de la bencina no ha dejado pasar esta oportunidad para intentar expulsar del PP a su mayor activo a la que envidian porque tiene más credibilidad y tirón electoral que ellos.

A Isabel Díaz Ayuso la han investigado sus propios compañeros hasta la talla de ropa interior que lleva, han preguntado por las actividades profesionales de sus ex novios, y aunque lo nieguen desde el PP se han puesto en contacto con una agencia de detectives privados para encontrar munición contra ella y si no es así ¿por qué ha dimitido o le han obligado a dimitir a un tal Ángel Carromero, al que no se le conoce más oficio en el PP que el de “ no te preocupes que ya me encargo yo”.

No me creo que a los nuevos dirigentes del PP les haya dado un ataque de honradez, porque en la política española no existe ni un solo partido en el que se practique esa tradición, y la prueba está en que cuando surge un caso de corrupción siempre les pilla por sorpresa o niegan la mayor.

Esta vez han ido a por Díaz Ayuso y solo a por ella desde su propio partido, porque el tal García Egea dispara muy lejos los huesos de aceituna, pero se le arruga la fuerza con otros Presidentes autonómicos por más que ayer dijera enfáticamente “Soy el secretario general del PP” como si fuese George Patton.

Ayer comía yo con un empresario cuando saltó la noticia de que Teodoro García Egea le había abierto un expediente disciplinario a Isabel Díaz Ayuso, y como el Secretario General del PP tiene un cociente igual o superior a 130, manifesté mi sorpresa por lo que consideraba que era un error impropio de personas de su rango intelectual, a lo que mi compañero de mesa me respondió . “Hay gente que es lista de cabeza, pero tonta del culo” .

Pablo Casado por miedo o desidia y Teodoro García Egea por soberbio han lanzado un torpedo contra la línea de flotación del PP y aún es pronto para saber el número de náufragos que han provocado.

Diego Armario