EL ELECTORALISMO DESTRUYE EMPLEO

La receta aplicada por el Gobierno de Pedro Sánchez en materia laboral, consistente en disparar el salario mínimo interprofesional y las cotizaciones sociales, ya se está traduciendo en una menor creación de empleo y, por tanto, en la desaparición de puestos de trabajo en comparación con los datos cosechados en el último lustro.

El encarecimiento de los contratos ha frenado el ritmo de afiliación a la Seguridad Social en los meses de enero y febrero, especialmente en las regiones con peores sueldos, como Extremadura y Canarias, donde el empleo crece un 20 por ciento menos.

Además, la contratación indefinida ha pasado de registrar un aumento del 18 por ciento interanual en 2018 a caer un 3,2 por ciento en febrero, el primer descenso en cinco años. Y lo mismo sucede con los autónomos, ya que pagarán unos 3.000 euros más al año por cada trabajador contratado, lo que dificulta la generación de nuevos puestos. Sánchez no solo subió el SMI más de un 22 por ciento de forma unilateral -sin contar siquiera con la opinión de los empresarios, que ya habían acordado previamente con los sindicatos un incremento progresivo-, sino que lo hizo ignorando por completo las advertencias lanzadas por los principales organismos económicos, desde el FMI y la OCDE hasta el Banco de España, e incluso la propia Seguridad Social.

Y ello sin contar que también pretende derogar, al menos parcialmente, la reforma laboral, la gran artífice de la reducción del paro que ha experimentado España.

La única fórmula para que los sueldos crezcan de forma sana y sostenible es mejorar la productividad. La histórica subida del SMI aprobada por el Gobierno destruirá empleo y perjudicará, sobre todo, a los trabajadores más vulnerables, al igual que las alzas fiscales. Sánchez repite los errores de Zapatero.

ABC