EL EMPECINAMIENTO DE SÁNCHEZ YA ES GROTESCO

Es una enorme irresponsabilidad convertir lo que queda de legislatura en el larguísimo tiempo de descuento de un mal partido. Pero es lo que parece haber decidido Pedro Sánchez, anteponiendo su ambición personal de permanecer todo el tiempo que pueda en La Moncloa al interés general del país.

Y para ello está dispuesto a pasar por el bochorno de seguir gobernando con los Presupuestos del Estado de Rajoy, los mismos que, en la oposición, tachó de «injustos, ideológicos, no creíbles» y que juzgó como «un ataque al Estado del bienestar». Pocas veces habremos asistido a un ejercicio de funambulismo político tan grotesco si, finalmente, como ayer anticipó en el Eurogrupo la ministra de Economía, Nadia Calviño, el Gobierno prorroga las cuentas y, tal como advirtió Ábalos, se empecinan en seguir en el poder ganando tiempo a base de decretos leyes.

El Ejecutivo ha tirado la toalla tras el portazo de los independentistas catalanes. Y, en pura lógica política, ello nos sitúa en la antesala de unas elecciones anticipadas, porque como el mismo Sánchez defendía -cuando se trataba de atacar a Rajoy-, es lo único que puede hacer un Gobierno sin apoyos para sacar adelante sus Presupuestos. Pero el dontancredismo del presidente, empeñado en seguir haciendo que gobierna con 84 diputados, sólo es comparable a sus tragaderas. Que hay que tenerlas para pretender agotar la legislatura sin cuentas o para justificar que se usa la Abogacía del Estado igual que los gabinetes de comunicación. Todo parece una broma de mal gusto.

El Mundo

viñeta de Linda Galmor