El Nuevo Testamento es el Libro por excelencia;  a su lado,  todos los demás, producto de la inteligencia humana,  son simples nubes de ilusiones… En los Evangelios, cada frase es pedestal de una verdad y,  algunas,  son la roca inamovible donde se asienta nuestra FE, con una consistencia infinitamente sólida. Verbigracia, estas dos: “…  donde seré crucificado y, al tercer día,  resucitaré”, o  “Un  mandamiento nuevo os doy…”. Sin ellas, nuestra Fe sería vana y sin sentido

Otras sentencias no tiene esa misma  fundamental trascendencia  aunque –eso sí– sean imprescindibles para entender la  Historia y la actuación de los hombres; por ejemplo,  la terrible verdad manifestada por el divino Maestro cuando les dice, con una afirmación que no admite, dudas: “Vuestro padre es el Diablo’;…que es padre de la mentira’ y ‘homicida desde el principio’…”

Terrible aclaración, hoy arrinconada, ignorada u olvidada por nuestros prohombres, –esos que rigen los destinos del mundo como si fueran sus dueños– ¡pobrecitos!, olvidan que “dentro de “cien años todos calvos” y el Juez Supremo no tiene prisas. 

Aunque lo más triste del caso es constatar como nuestra Jerarquía eclesiástica tampoco  tiene en cuenta la enseñanza evangélica. Realidad que confirma lo listo que es Satanás al desviar  la mente de nuestras cabezas pensantes hacia temas baladíes e impedirles estudiar a fondo las enseñanzas de Cristo.

Cuanto teníamos dirigentes políticos a la altura –y baste citar  a los “Reyes Católicos”, Fernando e Isabel o a Francisco Franco–  las enseñanzas evangélicas iluminaban sus decisiones,  siempre en bien de su Pueblo.

Desgraciadamente hace tres siglos,  esos desenmascarados por el divino Maestro– “hijos del Diablo” lo llama – con diecisiete siglos de perfecta organización, han acabado dueños  del poder político a nivel mundial mediante “la mejor red de mafias secretas” imaginables y, hoy, juegan con los “hijos de Dios” como el gato con los ratoncitos… –incluidos muchos sucesores de los apóstoles–.

¡Qué pena da  verlos ignorar las enseñanzas de los papas del siglo XIX sobre las organizaciones secretas! Hoy son “caja de resonancia” de los instrumentos creados por la Sinagoga de Satanás (ONU, OMS, FMI, UBESCO, círculos Bilderberg, B’nai B’rith, etc…), organismos todos que he visto nacer tras la derrota de Europa en 1945,  y cuya esencia siempre es la misma  con un idéntico objetivo: “acabar con la Sociedad Occidental Cristiana”

Y nuestra Jerarquía “tirando de la pata”, aunque no sea ella “quien mata la vaca”. ¿Dónde está la sabiduría, la prudencia, la perfecta información que caracterizó al Vaticano de los pasados siglos? ¿Tan copado está por la B’nai B’rith? ¿Tantos servidores de Lucifer tiene ya metidos en la Ciudad — cabeza de la sociedad católica mundial–?

En pura lógica no me queda mucho tiempo para seguir luchando por convencer a los españoles que abran los ojos y capten la realidad de una Patria en manos de sus enemigos mortales, los sionistas de la Sinagoga de Satanás y por eso no ceso en insistir intentando lograr lo imposible según mi experiencia de tantos años de fracaso.

Por eso  procuro argumentar con razones de peso.

Señores lectores: que no soy el inventor del nombre de esa organización,–fue san Juana Evangelista–; que no soy yo quien llama a los sionistas “hijos del diablo” –que es el propio Cristo–;  que no soy yo el que llama a ti y a mí, y a todos cuantos no somos judíos –o sea los “goyim”– “infrahumanos con inteligencia de bestias”, sino “ellos”, en sus textos privados

Y por eso insisto  en el estudio del Evangelio y en la profundización de sus enseñanzas, como arma de disuasión contra quienes les sirven desde nuestra Patria y desde nuestra Religión. ¡Qué pena verse rodeado de zoquetes y cobardes!, cuando España fue luz de Trento y cristianizadora de más de medio mundo.

Y dejó los montes y valles del mundo plagados de cruces, iglesias y nombres españoles. ¡Qué pena que a las nuevas generaciones nadie les haya imbuido del  doble sano orgullo  de “ser católicos» y de “ser españoles”! Hoy la mayoría de nuestra juventud no siente nada, ni ante la fe, ni ante la Hispanidad.

Hubo un tiempo que tenía sentido aquel dicho: “Quien al oír  ¡viva España!, con un ¡Viva!, no responde, si es hombre, ¡ no es español! y,  si español, ¡no es hombre!

Mientras escribo, me entra la noticia: El gobierno quiere meter en la cárcel a quienes luchen “PRO VIDA”.

Y me desvía el rumbo  de mi artículo redoblando mi atención en la palabra de Cristo: “Vuestro padre es el Diablo…,  padre de la mentira y homicida desde el principio”. No tengo la menor duda  al afirmar: “Nuestros  gobernantes son unos perfectos hijos de Satanás”.

Llevan indeleblemente impreso su “sello”: son embusteros y mentirosos hasta los tuétanos y, además,  asesinos; pero no de adultos,  con capacidad de plantar cara a semejante cobardes, sino “homicidas  de seres inocentes e inermes”, antes de salir del seno de sus madres y de ver la luz del sol.

¡La cima del canalla criminal!. Y, para nuestra desgracia,  la pasividad e indolencia de los españoles ha hecho posible entregar las riendas del poder a unas féminas de semejante calaña. ¡Quien lo podía imaginar el 1º de abril de 1940,  cuando todos los integrantes de los partidos que sostienen a Sánchez huyeron como  gallinas por la Junquera, Port Bou, Cartagena o por los aeropuertos de la zona roja!

La Nación que fue “católica por antonomasia” es hoy   el lago inmundo de corrupción, degeneración, estupidez, indolencia. Desgraciadamente todo esto ha sido posible porque,  el Generalísimo Franco, –en el mayor error de su vida–  con la mejor buena voluntad, nos indujo a los españoles, pues teníamos fe ciega en su amor y servicio a España, a darle apoyo en su decisión  de elegir para sucederle,  como líder de la “nueva edad de oro” que ya vivía España, a un borbón felón.

En mi tierra decimos: “Dios castiga y no con palo”.  Ahora,  quienes le ayudaron en su traición y perjurio,  le están pagando su merecido.

Gil de la Pisa ( El Correo de España )