EL ESCORPIÓN

Como en el chiste de la rana y el escorpión, el independentismo lleva en el ADN la ingratitud y el sabotaje. González, Aznar y Rajoy lo comprendieron demasiado tarde, pero sus precedentes no parecen desarmar el altivo adanismo de Sánchez, que se ha tragado el agravio de la «operación Iceta» -fruto de un previo error suyo bastante grave- y persiste en una voluntad de acercamiento que acabará en sucesivos desaires.

Lo que esta semana le han querido demostrar ERC y el partido de Puigdemont es que necesita algunos de sus votos o sus abstenciones para no depender de Bildu en la investidura y que ellos lo saben; ha sido una exhibición de poder, conscientes de su posición dominante. No conocen otra estrategia que la de la subversión y el chantaje.

Ignacio Camacho ( ABC )