EL ESPEJO DE LOS POLÍTICOS

Algunos políticos deberían mirarse más al espejo para ver si son capaces de sostener la mirada de su propia conciencia en el caso de que la sigan teniendo, pero por ahora solo conocemos las fotos de Pedro Sánchez y Pablo Casado que a veces protagonizan momentos que rayan la artificialidad y la cursilería  practicando un  hedonismo solo comparable al de Salvador Dalí, cuando se dibujó en un  autorretrato que tituló “El gran masturbador”.

No sé si ese ejercicio les resta tiempo para estar más atentos a las tonterías o irregularidades que perpetran algunos de los miembros de sus equipos, aunque el que tiene un problema mayor es el Presidente del gobierno porque duerme con su enemigo, que ha pasado de vestirse de gañan a llevar ropa de Zara, aunque entrar en el club de los adinerados no le ha quitado de encima  el pelo de la dehesa.

Preocupados como están por monitorizar a quienes hablen mal de las instituciones porque según el Ministro Marlaska  “ esa desafección puede ir en contra de la salud pública”,  se han olvidado que el Poder Judicial es una Institución del Estado.

 Tanto él como el ministro de justicia y cualquier otro portavoz, se han callado cual barraganas al escuchar al vicepresidente Pablo Iglesias poner a parir a uno de los tres poderes del Estado, acusándole de prevaricar por haber condenado a una colega de correrías  de su partido,  diciendo que es libertad de expresión  agredir a un policía.

Hay silencios cómplices y silencios cobardes y yo creo que en este caso han actuado con miedo al no abrir la boca para apoyar el Comunicado del Consejo General del Poder Judicial que reprocha al vicepresidente el tono  inapropiado con el que se dirige al Tribunal sentenciador. En cambio Pablo Ehenique, que es un miembro destacado de la cuchipanda del disparate en el que se ha convertido Podemos en el gobierno, ha dicho que   “es ilegitimo el comunicado del  Órgano  Judicial contra el vicepresidente Iglesias”.

Estos días se están retratando muchos políticos: unos de frente, otros de perfil, alguno de espaldas y otros dos frente al espejo, pero a todos se les ve el plumero. Sobre el gobierno pesa el silencio de los corderos frente a las tropelías que perpetra Pablo Iglesias y sus huestes,  que ahora cobran del presupuesto  y atacan a las Instituciones el estado por hacer lo que antes  también hacían con el dinero de procedencia exterior.

La verdadera foto de los políticos no es la que les hacen sus asesores de imagen, que con  tal de cobrar lo que cobran son capaces de cualquier cosa (¿verdad Iván?, sino la que les hará algún día el electorado español y  no saldrá borrosa si aparecen otras mujeres y hombres con algo de dignidad, arreos y vergüenza. 

Diego Armario