EL ESPERMA SOCIALISTA

Los gobernantes chinos, herederos de Mao, de su libro rojo, de su revolución cultural, y de su sistema político económico que hace compatible un sistema capitalista dentro de un régimen comunista, no se andan con el bolo colgando.

Durante décadas en aquel país estuvo prohibido tener más de un hijo porque aquello “estaba petao” y no cabía un alma más, pero ahora el gobierno ha abierto la mano y los ciudadanos se han abierto de piernas desde que una nueva política más permisiva de natalidad está en marcha.

El personal ha festejado esta liberalización de los coitos no interruptus, pero no ha tardado mucho en percatarse de que esa aparente mano abierta tenía truco, porque de lo que se trata ahora es de conseguir que los nuevos chinitos o chinitas que vengan al mundo traigan de fábrica el adn comunista.
Como se afirma en la noticia que me ha inspirado este comentario, la República Popular China es un país serio que no deja nada a la improvisación, y su más importante banco de semen exige unos requisitos muy estrictos a los donantes para garantizar que nadie incumple las reglas ni sobrepasa las limitaciones que han decidido imponer.

Los dirigentes del país pretenden que los niños nazcan con un adn ideológico afín a partido comunista, por lo que los donantes de semen tienen que apoyar de forma explícita el liderazgo oficial del régimen, y además deben carecer de otros defectos físicos como son la calvicie, el daltonismo, y la obesidad, con lo que si la regla genética se cumple tendrán garantizado ciudadanos peludos, con buena vista, delgados y fieles al régimen.

No es mucho lo que les pagan a los donantes de semen, aunque algunos han afirmado que” ya que te alivias si además te dan 200 yuanes , que son unos 25 euros, lo haces con más alegría”.

Está por ver la eficacia de la campaña ya que nadie ha explicado cómo garantizarán la pureza ideológica del semen, aunque me cuentan que los independentistas catalanes están muy atentos a este experimento porque, si tiene éxito, ellos lo aplicarán en su soñada nueva República.
Yo no me lo creo, no por ellos que son capaces de cualquier gilipollez, sino por ellas, que en esta materia siempre fueron más inteligentes y liberales.

Diego Armario