EL ESTADO ANTES QUE EL PARTIDO

La reunión en Moncloa entre Mariano Rajoy y Albert Rivera, más allá de los importantes temas tratados, envía un mensaje fundamental: la lucha partidaria, recrudecida tras el triunfo de Inés Arrimadas y las presiones que está recibiendo para ir a la investidura, no puede amenazar los consensos fundamentales entre ambos socios de legislatura.

Lo pagarían todos los españoles. Rajoy ha comprendido que necesita a Cs como baluarte del constitucionalismo en Cataluña ante una reactivación del procés, y en Madrid para sacar adelante los Presupuestos. Y Rivera entiende que debe sacrificar toda tentación cortoplacista en aras de la estabilidad, la recuperación económica y el programa pactado con el PP.

La lealtad de Estado es más necesaria que nunca.

El Mundo