El estado democrático
claramente totalitario es,
no hay autoridad que limite
su absoluto poder.

Todas las facetas de la vida
quiere controlar y someter,
que nada se escape
a su ojo que todo lo ve.

La separación de poderes
¿quién se la puede creer?
Los partidos nombran a los jueces,
según la ganadería de la res.

Quien domina el parlamento
tiene el gobierno también.

Dime cómo el ejecutivo
independiente puede ser.

El estado de derecho
otra engañifa, ¿no lo ves?,
él mismo produce las leyes
y las cambia a placer.

Disponen de nuestros cuerpos.
Desde la más tierna niñez
te hacen donante de órganos
sin preguntarte tu parecer.

La manera como hablamos
también la quieren establecer,
pues el lenguaje inclusivo
nos intentan imponer.

En la vida íntima de las familias
se quieren igualmente entrometer.
Lo sexual es político
como dijo un pensador inglés.

O quizás fuera una filósofa
la que pronunció el dicho aquel,
con la ideología de género
todo está al revés.

Mateo P. González ( El Correo de España )