EL ESTULTO TORRA NO PARA DE DECIR SANDECES

Es “estulto”, según la 1ª acepción del Diccionario de la RAE, el ignorante que no sabe lo que debía saber y, de acuerdo con la 3ª acepción, “el terco y porfiado en lo que hace y dice”. Pues bien, Torra, desde que ha sido puesto por Jordi Pujol al frente de la Generalitat, no deja de hacer declaraciones en las que demuestra, no solo que es un ignorante, sino que es terco y porfiado en su escaso conocimiento.

En el ABC.es de hoy, se publica otra perla de este singular sujeto: “Felipe VI ya no es el Rey de los catalanes”. Estamos ante un disparate de tal calibre que solo ha podido atreverse a decirlo porque tiene tal sensación de superioridad que se cree por encima de todo.

En efecto, Torra es presidente de la Comunidad Autónoma de Cataluña, que es una persona jurídico-pública creada al amparo de la Constitución de 1978, cuya existencia y funcionamiento se deben a nuestra Carta Magna. Dicho con más claridad: el cargo que ocupa este estulto sujeto, la función por la que cobra, y todas las prerrogativas que tiene (entre ellas nombrar, hasta ahora, a 112 asesores) tienen su origen en la Constitución y en la norma autonómica derivada de ella: el Estatuto de Cataluña.

Felipe VI, actual titular de la Corona, es Rey de España en virtud, asimismo, de la Constitución. Y sus funciones vienen determinadas también en la Constitución. Decir, por eso, que Felipe VI no es Rey de una parte de los habitantes de una región española es una majadería del mismo tamaño que si alguien dijese que Torra no es presidente de al Generalidad de Cataluña.

No ignoro que la frase utilizada por Torra puede entenderse en un sentido vulgar, y que con la misma lo que quiso decir es que el Rey Felipe VI no es querido por una parte de los catalanes. Pero sobre eso no hace falta que insista, sabemos de sobra que los independentistas sediciosos no dejan de recordarnos al pueblo español que son republicanos y que pretenden instaurar una república independiente.

Pero si lo que antecede revela un estado mental próximo a la paranoia, las otras dos ideas que también transmitió acaban definitivamente por confirmarlo. Pretende el tal Torra, títere de Pujol, nada más y nada menos que el Rey pida perdón a Cataluña por cumplir con las funciones que le asigna la Constitución y se ofreció a relatarle al Rey de España que en Cataluña hay “presos políticos, exiliados,  miles de procesados y está criminalizado el derecho de autodeterminación”.

Solo la sagrada libertad de expresión, la consabida lentitud de la Justicia y la falta de valentía del gobierno de la Nación, hacen que nos veamos obligados a tener que soportar esta retahíla de lindezas. Y claro, como la libertad de expresión es para todos, también yo hago uso de la misma para expresar todo lo que antecede.

José Manuel Otero Lastres ( ABC )

viñeta de Linda Galmor