EL EUFEMISMO DE LA INFAMIA

Se dice que ERC espera un «gesto» de la Abogacía del Estado para investir a Sánchez. El eufemismo admite muchos grados, pero llamar gesto a la claudicación de una institución por el interés personal de un candidato sin escrúpulos no es eufemismo: es complicidad en una sórdida maniobra de poder. Lo que está exigiendo ERC es que el Gobierno traicione al Estado.

Que presione a la Abogacía del Estado para que adopte el marco mental separatista, declarando la nulidad del juicio y apoyando la excarcelación de Junqueras. No es esto en absoluto lo que reclama la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que se limitó a reconocer la inmunidad de Junqueras una vez proclamados los resultados electorales. Insistamos: el TJUE no dice que Junqueras deba salir de la cárcel, sino que debió salir a recoger el acta en Bruselas antes de proceder al suplicatorio para ser juzgado por sus delitos.

Por eso sería vergonzoso que Sánchez, forzando su dependencia orgánica del Ministerio de Justicia, obligase a la Abogacía a someterse al chantaje de ERC a cambio de una abstención.

Por el camino de semejante sometimiento quedaría destruido no ya el crédito de Sánchez, que sus radicales bandazos agotaron hace tiempo, sino el de la propia Abogacía del Estado, que calificó de sedición los hechos del 1-O y que en la cuestión prejudicial defendió, literalmente, «que el Derecho español solo reconoce la inmunidad a los diputados y senadores españoles respecto de los procesos penales en que aún no se haya abierto juicio oral en la fecha en que hayan resultado electos».

No era ese el caso de Junqueras. Y la Abogacía del Estado remataba así, ¡hace solo unas semanas!, recordando que el líder de ERC ya no estaba en prisión provisional: «Debe cumplir una pena privativa de libertad, a raíz de la condena impuesta el 4/10/19». ¿Va a desdecirse clamorosamente ahora por contentar a Sánchez, deteriorando más la imagen de la Justicia española en Europa y fortaleciendo la propaganda separatista?

Que la dignidad de la Abogacía del Estado se haya convertido en moneda de cambio del mercadeo clandestino entre PSOE y ERC es intolerable. Por eso la petición de comparecencia de Sánchez que ayer formularon PP y Cs resulta pertinente.

Recordemos que Edmundo Bal ya fue purgado del cargo que ejercía por negarse a rebajar el tipo penal de rebelión. La Fiscalía, por fortuna, se mantiene inquebrantable y ayer pidió la inadmisión de las peticiones de nulidad de sentencia presentadas por Junqueras y el mantenimiento de la euroorden contra Puigdemont y la suspensión de su inmunidad.

Enfrentar al Gobierno con el Estado, reforzar el discurso independentista en el exterior y condenar la gobernabilidad interior al capricho constante de un condenado por golpismo. A todo esto está dispuesto Sánchez al amparo de las fiestas navideñas. Una infamia sin precedentes.

El Mundo