Dentro de la multitud de reacciones de apoyo, respeto y condolencia por el fallecimiento del general D. Enrique Rodríguez Galindo, nos ha sorprendido una triste noticia.

Consuelo Ordóñez, que dirige la asociación COVITE, «colectivo de víctimas del terrorismo de Euskadi» y hermana del recordado Gregorio Ordóñez, asesinado por ETA en 1995, se ha descolgado con unas extrañas declaraciones en las que critica al general Galindo y dice que son indignos los homenajes a su memoria.

Más aún, se muestra solidaria con las víctimas del GAL, (con el que parece vincular al general) sabiendo que esas llamadas «víctimas» fueron en su gran mayoría terroristas de ETA.

Es cierto que existen 23 asociaciones de víctimas del terrorismo en España y COVITE solo es una de ellas; desde luego las demás, empezado por la Fundación de Víctimas del Terrorismo o la Asociación de Víctimas del Terrorismo, han evitado, desde luego criticar al general, pero las palabras de Consuelo Ordóñez han servido para hacer felices a los digitales de extrema izquierda.

Menos mal que VOX, el partido que mejor representa a las víctimas del terrorismo y en el que están muchas de las más simbólicas, ha estado a la altura de las circunstancias, junto con algunos medios de comunicación, entre ellos ECDE, y lógicamente las asociaciones de la Guardia Civil, aparte de las muestras de apoyo de muchos miles de españoles anónimos.

Esas reacciones de apoyo y respeto a la memoria del general Galindo, han simbolizado y dado voz al respeto y gratitud que la gran mayoría de españoles de bien, sienten por el general.

Sin embargo, es imposible no sentir pena por la reacción de Consuelo Ordóñez. Quien sí apreciaba al general Galindo era su hermano Gregorio, que había participado en actos del Día de la Patrona de la Guardia Civil, la Virgen del Pilar, en el acuartelamiento de Inchaurrondo, junto al entonces coronel Galindo, como reflejan las fotos de la época.

¿Entonces a qué se debe esta actitud de Consuelo Ordóñez?. No lo sabemos, pero lo cierto es que hace algunas fechas, Consuelo Ordóñez y su asociación COVITE ya sorprendieron por que fueron la única asociación de víctimas del terrorismo que no apoyó el manifiesto que firmaron todas para pedir la prohibición de los infames «recibimientos» a etarras que salen de la cárcel. Lo hizo, con la excusa de que era una petición que «instrumentalizaba» a las víctimas del terrorismo. Un argumento típico de la izquierda, cuando se trata de defender la memoria de las víctimas.

Nos merece todo el respeto Consuelo Ordóñez, como víctima del terrorismo, pero algunas de sus actitudes no las comprendemos. No queremos pensar en argumentos de tipo económico o de subvenciones. Más triste aún sería que Consuelo Ordóñez no hubiese «perdonado» al general Galindo, que sus hombres no hubieran podido evitar el asesinato de su hermano. En fin, en cualquier caso es una lastima esa extraña reacción, proveniendo de una víctima del terrorismo.

Que algunas ratas de la política española se hayan alegrado de la muerte del general no sorprende, o que los representantes de los asesinos etarras en el Congreso ahora intenten que el Gobierno retire a título póstumo sus condecoraciones al general, entra dentro de la lógica esperable en los enemigos derrotados, pero que Consuelo Ordóñez haya hecho declaraciones contrarias a su memoria, es algo sin duda, de difícil explicación.

En fin, nos gustaría conocer las razones de la extraña deriva de su asociación.

Javier Navascués ( El Correo de España )