EL FARDO DEL PP

Lo que circuló por las cañerías del PP atufaba. Pero la fotografía debe verse entera. ¿Qué habría pasado en este país si mangantes del PP se hubiesen gastado el dinero de los parados en puticlubes? El escándalo abriría todos los telediarios. Como lo hizo el PSOE y se quedó en anecdotilla. ¿Y si el caso ERE, el mayor robo de nuestra democracia, hubiese sido obra del PP y salpicase a un expresidente del partido?

¿Y si el presidente Rajoy hubiese cometido plagios en una tesis doctoral y en un libro basado en ella? Existen dos varas de medir frente a la corrupción. Por último, el lamentable frentismo ideológico que intoxica a muchos de nuestros jueces y fiscales hace que algunas acusaciones contra el partido conservador haya que tomarlas con prevención (¿se acuerdan de la senadora Pilar Barreiro, señalada como reo del averno y que resultó inocente?).

El PP anduvo en malos pasos. Como el PSOE, como CiU, o como las clases políticas francesa e italiana. Pero no puede ser el único partido que no tiene derecho a limpiar su cocina y poner el marcador a cero. Lo que pretende Rivera (que Casado pene «in perpetuum» por los pecados previos a su etapa) tiene más de interés electoralista que de lección moral.

CS también tendrá sus escándalos en cuanto toque poder (de hecho ya está empezando). Es el barro que nos conforma a todos. El quid es echarlos raudo y tomar medidas rotundas para que no se repita. Y en Madrid, en efecto, el PP estuvo -o quiso estar- en la inopia más tiempo del debido.

Luis Ventoso ( ABC )

viñeta de Linda Galmor