EL FEMINISMO COMO AMENAZA

Un año más, las calles de las principales ciudades españolas han visto desfilar a miles de personas con reivindicaciones que poco o nada tienen que ver con los derechos de la mujer y la igualdad entre los sexos. Cómo sorprenderse, si el pastoreo de semejante rebaño corre siempre por cuenta de organizaciones de extrema izquierda volcadas en el agitprop contra la libertad individual y el capitalismo.

La izquierda ha convertido el Día de la Mujer en un espectáculo grotesco a la mayor gloria de la ideología de género, su más reciente mamarracho para imponer su agenda y silenciar a quienes no comulgan con sus fechorías liberticidas.

La agitación y propaganda del Gobierno socialcomunista que pretende convertirse en régimen corre por cuenta de personajes como Carmen Calvo o, aún más sangrante, Irene Montero, contraejemplo señero de mujer liberada, pues todo el mundo sabe –empezando por ella misma– que está donde está –nada menos que en el Gobierno del Reino de España– por obra y gracia –infinita– de su pareja, el vicepresidente Pablo Iglesias, al que en los últimos días no se le ocurrió mejor manera de reafirmar su condición de macho alfa que tachar de machistas a sus compañeros de Gabinete corridos de vergüenza por el ínfimo nivel de Montero, que para colmo es ministra de Igualdad. Qué se puede añadir al impecable retrato que ha hecho de tal pareja de acaudalados rebeldes sin causa la portavoz del PP, Cayetana Álvarez de Toledo.

Como era de prever, la comitiva de Ciudadanos acabó abandonando la manifestación ultra de Madrid ante el acoso de los liberticidas; si bien es cierto que en esta ocasión sus integrantes no fueron rociados con orines ni zaheridos, como en el pasado desfile capitalino del Orgullo.

Como era de prever, los miserables, empezando por los instalados en el Gobierno, han vuelto a culpar a las víctimas del intolerable maltrato recibido. Como era de temer, hay igualmente quien no quiere ver en lo que es, que diría el clásico: en este caso, que el feminismo política y mediáticamente hegemónico es una amenaza para las libertades y para las sociedades abiertas.

Aunque la izquierda y sus medios afines se desgañiten fingiendo que vivimos en una suerte de emergencia de género, y que España es poco menos que el Infierno para las mujeres, lo cierto es exactamente lo opuesto.

No gracias sino pese a esta izquierda siniestra que en cambio bebe los vientos por regímenes como los rabiosamente machistas y misóginos que sojuzgan Irán, Venezuela y Cuba, en los que por supuesto estos revolucionarios por cuenta ajena no tienen la menor intención de vivir.

Libertal Digital