EL FILTRO DEL AMOR

A usted, como está exento de fornicio
y vive entre el cenobio y la capilla,
le pueden la ignorancia y el prejuicio.

La regla es esquemática y sencilla:
en tiempos de pandemia, la coyunda
mejora con pasión… y mascarilla.

Se evita así que el virus se difunda.
(La impermeabilidad será completa
si el órgano inferior también se enfunda).

¿Influye el antifaz en la bragueta?
El sólito decúbito anodino,
de maritalidad tan obsoleta,

se torna apasionado y clandestino:
qué tórrida se ha vuelto mi costilla…
¿Será que está pensando en el vecino?

Por eso, que no falte en la mesilla,
junto al ambientador de ozonopino,
el filtro del amor: la mascarilla,
que torna al cachocarne en libertino.

Monsieur de Sans-Foy ( Libertad Digital )