Por razones que no vienen al caso, ayer pude disfrutar de la retransmisión que la BBC hizo del funeral de la reina Isabel II. Más que un funeral ha sido un evento audiovisual de primer orden que nos viene a mostrar lo que es la monarquía, lo que se espera de ella y más en concreto la monarquía británica.

El boato mezclado con el dolor, el pasado de una nación al lado de un pueblo que vive el presente sin olvidar su pasado, el futuro apoyado por una institución que vive ahora de quienes han sido, mostrando quienes son ahora y  quienes son el futuro de la misma, iguales pero distintos, antiguos pero en la modernidad actual, con los problemas de ahora y siempre pero que ahora llega a conocer el pueblo.

El trato dado al resto de las monarquías actuales en el funeral, destacados por encima del poder político, nos muestra que la monarquía es una forma de ver el mundo y que si no se apoyan unas a otras tienen las horas contadas, si no mueven los sentimientos del Pueblo, no sólo donde reinan si no del resto, que ven a través de la tv el boato, los honores, el dolor, tanto del Pueblo como de la familia real, que los une en ese momento y que muestra que monarquia es una familia que forman la realeza y el Pueblo, británica, española, belga, danesa o japonesa, donde lo que les une es el principio monárquico, y que acaba viendo y sintiendo,  » mejor con nosotros» diria la Familia Real, » mejor con ellos»diria el Pueblo.

Pero es muy importante como la tv transmita en este caso el funeral-entierro. Imágenes  del dolor de un pueblo unido al dolor de la familia real en un solo dolor, la familia cercana, las otras monarquías,  unidas en el duelo y diferenciadas de los políticos que son los que oprimen, no los reyes.

Mostrar las grandezas pasadas de lo que fue un imperio, que cuando la monarquía es menos, las grandezas son menores, que la monarquía sigue siendo esos monumentos, castillos, palacios, catedrales, panteones, carruajes, desfiles, uniformes vistosos, coronas, joyas.

Pero no es solamente la monarquía británica la que hace de estos eventos una forma de vender una forma de estado, eso sí,  es la que mejor lo vende. Bodas reales, entierros y funerales son la mejor demostración de lo dicho.

Pero muchas veces la diferencia está en como se cuenta, en los que nos informan o en quienes nos dan las imágenes de lo que sucede.

En España desde la vuelta de la monarquía en 1975 podemos destacar el traslado y entierro del Rey Alfonso XIII en 1.980, donde pudimos ver como el ataud del mismo era transportado con los mismos honores que a la reina Isabel II en un armon de artillería tirado por marineros (les suena el origen) de la armada española, en Cartagena, tirado por caballos  su llegada al Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Un gran funeral de estado. Honores militares, protocolo y tradición,  por lo que al Pueblo se refiere la diferencia está en que mientras los británicos lloran y guardan silencio, los españoles hablan y aplauden.

El ceremonial es en España el que dictó Felipe II (el origen) para su entierro, con algunas diferencias del protocolo actual, dictado posteriormente, para los entierros reales por Fernando VII.

El protocolo Borgoñon es el implantado por Carlos I para la educación del príncipe (Felipe II) y en él  se recogen pautas de comportamiento para reyes y súbditos en ocasiones particulares  y públicas e influyó en el protocolo de muchas casas reales.

La colocación o protocolo de precedencia está marcado por ley pero en las ceremonias reales es muy similar en las distintas casas reales pero con la particularidad que todas dan preferencia a las otras casas reales sobre el resto de los jefes de estado «no coronados».

En el funeral de la Reina Victoria Eugenia y de los Infantes  D.Alfonso, D. Jaime y D.Gonzalo en 1985 o en el de D. Juan en 1993 o de su esposa en el año 2000 pudimos ver a los invitados reales llegar en autobús (nos suena),  con alguna excepción, y ser destacados por delante de los invitados » no reales».

Queda claro que las practicas para estos eventos son similares para las monarquias, al menos para las europeas. Hay diferencias pero si nos fijamos las similitudes son más que las diferencias, 2000 policías,  650 personalidades (en España). Cambian los nombres, antes Beatriz de Holanda, Fabiola de Bélgica, Noor de Jordania, Hiro de Japón o Carlos de Gales, ahora unos han abdicado otros han muerto o han ascendido al trono pero las mismas monarquías, los mismos fastos.

Esto es lo que fueron, lo que son y lo que serán. La suerte de haberlos visto e incluso atendido en alguna ocasión, me permite decir que en las distancias cortas casi todos ganan (la tv te hace más gordo). Siempre lo he dicho, una buena educación, seguro que la han tenido, ayuda mucho.

Carlos Zarco ( El Correo de España )