El título es una expresión del deseo por una Justicia verdadera que resarza a los ciudadanos de bien-ergo no partidarios de la siniestra chusma-, mínimamente en lo moral, de los muchos daños padecidos. La salida de José Luis Ábalos del desgobierno criminal de Sánchez descubre una saturación de evidencias delictuosas de corte personal que se añaden al lodazal de oscurantismo acumulado como ex ministro de Fomento.

Una función ministerial tan a propósito de la gestión sospechosa del dinero público por parte de estos elementos socialcomunistas, probablemente untados desde que el Delcygate aterrizó en Barajas. El secreto a voces del contenido de las maletas debió beneficiar al propio Ábalos para asumir sobre sí mismo el peso de una factible responsabilidad penal, si existiera una Justicia imparcial libre de las garras prostituidas de la Fiscalía. 

No se libra ninguno de los teatreros defensores de la fingida justicia social de la certeza de sus propias suciedades personales. La basura acumulada por el podemismo hiede allende el Atlántico con múltiples denuncias de financiación ilegal: el salario mercenario para imponer el comunismo en España.
Habría que investigar cuánto, y de dónde, recibieron los medios de comunicación que llevaron a Iglesias al pedestal público para soltar sus mediocres soflamas de reivindicación social. Se debería investigar la denuncia de Ecuador que asegura la recepción de millones de euros por parte de la inutil bocachanclas Irene Montero, la fresca del barrio obrero.
Penderían espadas de Damocles sobre tantos prostituidos a cuenta del bolivarismo, a poco que la Justicia cumpliese su cometido libre de la coerción política contra la función de los jueces.
Empezando por el doctor cum fraude quien descabalgado del poder-si no hay otro golpe de estado sobrevenido con el engaño de la moción de censura y posterior pucherazo o una estafa sanguinaria con manipulación social como la del 11-M-debería dar cuenta del injustificado despilfarro, tan escandaloso como inmoral, que públicamente ha mostrado acaso siendo menor que el ocultado, pues si no se ha dudado en saquear a la vista de todos las arcas diezmadas por el robo social comunista para chiringuitos sectarios con pretexto de administración gubernamental, ¿qué no habrán hecho en las sombras con antecedentes delictivos de multimillonarias cuentas incontroladas, con la corrupción que caracteriza históricamente al PSOE desde sus inicios?

Ábalos podría ser la vanguardia de un desfile de forajidos que sin la influencia de este pútrido poder del sanchismo debería acabar en un centro penitenciario.
Un amplio abanico de corruptelas políticas y personales son la evidencia de que este siniestro personaje nunca fue trigo limpio a imagen y semejanza de su jefe, y en sus codicias personales la prevaricación ha sido herramienta consentida para que proliferen sus turbios manejos familiares.
Se dice que toda una camarilla de facinerosos afines han sido colocados o se les han otorgado prebendas para conformar una maquinaria de corrupción que ostenta confiadamente el que podría pisar la cárcel si quedan al descubierto las anomalías de sus cada vez más evidentes trastadas presuntamente delictivas.
O igual en el futuro queda en paradero desconocido como su hijo buscado por un juzgado de lo civil. De tal palo tal astilla. Por lo pronto echa el resto encandilando jovencitas.
A ver si lo visitan incondicional y desinteresadamente en un futurible vis a vis.
Ignacio Fernández Candela ( El Correo de España )