El Gobierno logró aprobar ayer, por un solo voto, el decreto que regula 11.000 millones en ayudas a pequeñas empresas, de los que 7.000 serán de inyección directa.

Más allá de otra votación salvada in extremis y en medio de una bronca parlamentaria a la vicepresidenta Nadia Calviño, el decreto tiene una preocupante letra pequeña que la propaganda de Moncloa ocultaba.

Más de dos millones de pymes ni siquiera tendrán la opción de solicitar ayudas. Hay decenas de sectores completos excluidos por su propia actividad o porque se les señala como inviables, se deja sin protección posible a seis de cada diez empresas madrileñas y a más de la mitad de las catalanas, y se dificulta la tramitación para todas las que sí tienen derecho.

España no solo llega tarde y mal, sino que ha hecho todo lo contrario a otros gobiernos europeos en su rescate al empresariado.

En cambio, el sector aéreo hispano-venezolano sí es viable y merece 53 millones en ayudas.

Con un solo avión de Plus Ultra. De no creer.

ABC