La ley de memoria que llaman “democrática” los delincuentes del gobierno, pretende  ensalzar como víctimas del franquismo  y luchadores por la democracia a los asesinos y torturadores de las chekas juzgados y ajusticiados por el franquismo, a los maquis, comunistas que practicaron por toda España el mismo terrorismo que la ETA, y a la ETA misma, de cuyos homenajes son cómplices. Hacen bien: queda en claro la “democracia” que defienden estos canallas.

Y lógicamente pretenden silenciar las referencias a la División Azul, que fue exactamente lo contrario del maquis, la ETA y las chekas. Los divisionarios fueron a luchar contra el comunismo y a devolver a Stalin la visita que había hecho a España.

La División Azul se limitó a eso, no cometió crímenes de guerra, no participó de los planes nazis sobre Rusia, que no conocía, su conducta con la población rusa fue ejemplar y su comportamiento militar fue heroico. El heroísmo, tanto en la guerra como en la posguerra, correspondió siempre al bando nacional. Este es un hecho indudable, aun teniendo en cuenta algunos episodios valerosos por la parte contraria.

Es lógico que este gobierno infame y canallesco prefiera a los chekistas y asesinos,  en fin, tiene derecho a ello, no pueden ir ante los jueces por tal cosa. Por lo que sí deberían sentarse en el banquillo es por tratar de impedir las versiones contrarias, atacando las libertades democráticas que no les deben nada a ellos.

También es cierto que su  versión de la historia es tan falsa, que nunca podrían defenderla en un debate abierto, por lo que necesitan desenmascararse como lo que son: los mayores enemigos de la libertad de los españoles. Y, por supuesto, esa ley canallesca debe ser denunciada ante los tribunales, desafiada y  de ninguna manera cumplida.

Hasta que sus corruptos autores vayan a la cárcel.

Pío Moa ( El Correo de España )