EL GOBIERNO TIENE UN PLAN

El nonato referéndum no va a terminar con elefantes en los Pirineos, ni boinas verdes saltando por las ventanas; sí puede acabar con multas, inhabilitaciones, detenciones de algunos alcaldes, funcionarios y miembros de la Sindicatura Electoral. A éstos últimos el Tribunal Constitucional les ha dado 48 horas para disolverse. Digo lo de los elefantes porque en el veranillo del membrillo, hablo con un admirador de Polibio, el historiador que narra en griego las guerras púnicas y las de los celtíberos, con la utilización por primera vez del espionaje.

Piensa mi interlocutor, como el historiador, que la estrategia domina los tiempos, la táctica de los espacios, y que ese es el momento actual. Los que incumplan la ley, sean alcaldes, parlamentarios o miembros del Govern, a pesar de sus inmunidades y fueros, se enfrentarán a la justicia. Esa es la táctica: aplicar medidas del 155, sin aplicarlo en todo el artículo. Dice mi interlocutor: «El Gobierno tiene un plan. Sin tanques en la vía Layetana. Con disposiciones variables, obstaculizando las acciones del adversario, y contestando a las ilegalidades, rápidamente, con los códigos en la mano».

Le pregunto si espera una victoria sobre los independentistas. «El éxito del Estado no soluciona el futuro. El colapso institucional seguirá el día 2 de octubre. Hay que recomponerlo todo». «¿Y los mossos?», le digo. «Los Mossos han entrado en razón. Aunque al mayor Trapero le están tocando mucho los cojones, unos y otros va a cumplir las leyes». Le recuerdo que en el año 1934 la Guardia Civil detuvo a los Mossos y la orden no era de Franco, sino de la República. «Entonces -comenta- eran unos cuantos. Ahora son 14.000».

Cuenta Josep Pla que la dificultad expresiva del señor Macià chocó con la lana del colchón retórico y jurídico de don Niceto y de este modo el Estado ganó. Mariano Rajoy vuelve a confiarlo todo en colchón retórico y jurídico del Tribunal Constitucional y los fiscales. Veremos como reaccionan los independentistas. Quizás conviertan la plaza de Cataluña en la Puerta del Sol del 15-M. Los pensamientos son imágenes y en sus cabezas tienen más fuerza las fotografías de la Diada que los textos de los fiscales. Las disposiciones han sido contundentes y la desobediencia tendrá, a la larga, costes altos. Sin embargo hay que decir que no se ha hecho ninguna revolución, ni ninguna independencia sin saltarse las leyes. Si la insurrección fracasa, los conspiradores quedan a merced de la autoridad, porque si se trinca a cualquier ciudadano por pisar el código, cómo no se va a trincar a los que han pisado la Ley de las leyes.

Durante la proclamación del Estado catalán en el 34 -que duró 10 horas- se clausuró el Parlament, se destituyeron los alcaldes, los cabecillas fueron conducidos al barco Uruguay. Todo indica que los mossos se van a poner en posición de firmes y no van a discutir la orden de los jefes. Seguirán la táctica de los guardias: nunca discutas con un superior, corres el riesgo de tener razón.

Raúl del Pozo ( El Mundo )