EL GRAN OKUPA

Cuando estaba de presidente en funciones, dieron en llamar «el «okupa de La Moncloa» a Pedro Sánchez. Celebradas las generales e investido presidente gracias a su coalición de Gobierno con Podemos y al apoyo de separatistas y filoetarras, con los que ha contraído una deuda que ya empieza a pagar, porque otra cosa no, pero buen pagador sí es…

Digo que celebradas las generales e investido presidente, ojalá Sánchez siguiera siendo sólo «el «okupa de La Moncloa». Pero La Moncloa se le ha quedado pequeña para su ego: lo han medido y allí no cabe. Sin prisas pero sin pausas, con contundencia y sin ningún reparo, con un plan más que preconcebido, se está convirtiendo en El Gran Okupa, dominando

 todos los resortes del poder de la nación. ¿Separación de poderes, dice usted? ¿Para qué, si lo ideal, como está ocurriendo, es que estén todos en las mismas manos? En bien del progreso y la estabilidad de España, eso sí; que no falten las grandes palabras. Las grandes palabras ante los grandes tópicos huecos de cuanto ha llenado con su poder.

Y todo, además, con el mayor descaro, sin cubrir apariencia alguna. ¡A por España! Y lo está consiguiendo. ¿Para qué? Para dominarla y ocuparla. Cómo será que hasta ha ocupado el poder de sus socios de coalición, metiéndole tres vicepresidentas, tres, como los tres banderilleros en el redondel, a su vicepresidente Pablo Iglesias, que se las prometía muy felices desde su casoplón de Galapagar siendo el número 2 de España y no de Merimée. Sí, sí, el número 2…

El 2 está ocupado por el propio Sánchez. Que tiene en sus manos todos los resortes del poder, y más que va a tener al paso que vamos, sin control democrático de la oposición alguno. No le tosen ni en el Supremo, ni en el Constitucional, ni en el Congreso, ni en el Senado. ¿Independencia de la Justicia dice? Mire el proyecto: que sean los fiscales y no los jueces quienes instruyan los procesos.

Y ya sabe quién nombra a la fiscal general y de quién depende la Fiscalía. Como dependen, vía subvenciones y mamelas, todas las grandes cadenas de TV, su gran aparato de propaganda y descalificación de adversarios. No hay cadena que pongas que no sea un órgano de propaganda del poder omnímodo del Gran Okupa. Y si invitan a Abascal a TVE, es para darle un pasavolante, ponerlo como los trapos y presentarlo como gorila blanco del zoo de que aquí hay respeto a la pluralidad.

Y las propuestas de Casado, ya ve lo que hizo con ellas. Quiere dominarlo todo, y para nombrar a su medida el Consejo del Poder Judicial está dispuesto a lo que sea. Como ha estado dispuesto a que los separatistas catalanes se salgan con la suya. Ahí los tienen, casi todos en libertad y encima colocados por Roures, albarda sobre albarda.

No hace falta siquiera nombrar la palabra «amnistía»: se les pone en la calle y listo. Como habrá el referéndum que piden los que lo apoyan en su gran poder. Claro que lo habrá. A los separatistas arriman millones y más millones, mientras a las autonomías que tuvieron la osadía de poner un gobierno del PP con Cs y Vox se encarga de asfixiarlas económicamente la ministra de Hacienda.

Y al Guaidó que felicitó antes que nadie lo llama ahora «jefe de la oposición» y no presidente democrático de la dictatorial Venezuela, que cada día más, ay, parece el modelo y el destino del final de este peligroso y triste camino. Y Ábalos dice las mentiras que sean menester.

Como se tiene todo el poder y los resortes de comunicación, No Passssa Nada. Y mientras, veo con preocupación y tristeza que la derecha está cada día más desesperanzada, desfondada, desencantada, desazonada. Más harta de coles. Como No Passssa Nada, la derecha passsa de todo ya. Hasta hacen muchos su apagón televisivo por su cuenta y desconectan los telediarios: «Que no quiero verla».

Disgustos que se evitan. ¡Vivan las películas de Netflix ante esta cinta de terror!

Antonio Burgos ( ABC )

viñeta de Linda Galmor