EL IMPERIO DE LA LEY

Desde los creadores del Derecho Romano, sabemos que la virtud y el poder combinan mal. A pesar de ello, también conocemos el consenso de las democracias acerca de que el imperio de la Ley sustenta la convivencia. La discrecionalidad legal o el saltarse los códigos es propio de las dictaduras.

Por eso llama la atención que Sánchez diga que «la ley por sí sola no basta». En democracia, se pueden variar las normas, esa es una de sus grandezas, pero siempre y cuando exista un acuerdo entre distintos. Lo que no se puede es saltárselas.

Y se equivoca el presidente socialista si cree que con esos trucos verbales, que probablemente ni él quiera hacer realidad, va a apaciguar a esa parte de la sociedad catalana que ha convertido el independentismo en su religión. A los pueblos siempre los mataron el dogma nacionalista y la intolerancia religiosa.

Así que recomiendo grandes dosis de paciencia, una estrategia ganadora de la idea de España en Cataluña, y comenzar a poner en claro que la economía de esa región española es deudora como ninguna del conjunto del país. Todo lo demás es, como siempre en Sánchez, tormenta e impostura.

El Astrolabio ( ABC )