El análisis que ABC ofrece hoy sobre la escuela concertada en países de nuestro entorno señala el respeto y cuidado que se guarda allí a la concertada, que contrasta con la acometida que el Gobierno ha emprendido contra un modelo educativo que, en el caso concreto de España, no solo constituye un pilar fundamental del sistema (uno de cada tres niños estudia en centros con concierto con la administración) sino que garantiza la libertad de elección de los padres a elegir la educación que quieren dar a sus hijos, derecho que consagra la Constitución.

De la misma manera que Europa elige no subir los impuestos para afrontar la crisis económica derivada de la pandemia, también en la escuela el Gobierno de Sánchez e Iglesias decide navegar contra corriente.

Hablamos de dos millones de plazas escolares que se ponen en cuestión al asfixiar a los centros concertados y de 150.000 docentes cuyo futuro laboral queda lleno de incógnitas.

Hablamos, en fin, de un irresponsable capricho sectario.

ABC