EL LAVATORIO DE MANOS

Creíamos que lo habíamos visto todo y nos quedaba lo mejor, la prueba del nueve del Estado autonómico, pintada en la pizarra y resuelta ayer por Pedro Sánchez cuando anunció una «importantísima inyección» de 2.800 millones de euros a las comunidades para que sus departamentos de salud lo gasten -dijo- como «consideren necesario».

Pedro Sánchez se lava las manos en gel hidroalcohólico y lo mismo descarga cualquier responsabilidad pasada o futura en los denominados «expertos» -«la ciencia, los que saben», aclara con agua y jabón el presidente del Gobierno, Pedro Pilatos o Poncio Sánchez, tanto monta- que saca el talonario y entrega a los gobiernos regionales las llaves del laboratorio del coronavirus, y que salga el sol por Wuhan.

Antes y después de la intervención telepresidencial, el desfile de líderes autonómicos, cada uno con su copla regional y su cara de pandemia, puso ayer de relieve la grandeza del gallinero regional y las virtudes de esa España diversa cuyos muros administrativos ni siquiera ha podido echar abajo la enfermedad que ha tumbado Wall Street. En esas fronteras se esconde Pedro Sánchez para darse otra mano de gel.

«Gobernar significa decidir», dice con solemnidad el presidente del Gobierno antes de renunciar a cualquier acción ejecutiva que contribuya a contener, o a propagar, llegado el caso, el Covid-19. Los expertos -«la ciencia, los que saben»- y los presidentes regionales, con su importantísima inyección de millones de euros, tienen la papeleta que Sánchez ha metido en un sobre.

A franquear en destino. Tenemos la experiencia, muy amplia, de lo que vale una tarjeta sanitaria fuera de su área de aplicación para poder afrontar con muchas garantías la ofensiva de un virus que fue global hasta que se topó con España y Sánchez sacó el bote de gel. Es un experto.

Jesús Lillo ( ABC )