EL MAPA DE LA CRISIS

La situación es excepcional, como excepcionales son las medidas que toma el Gobierno, como excepcional es nuestra cotidianidad.

Pero eso no quiere decir que no veamos el futuro, que no dibujemos el porvenir ni que hayamos abdicado de nuestros valores y principios.

No lo hemos hecho, y precisamente por ello no podemos dar un cheque en blanco a este Ejecutivo, cuyas tentaciones totalitarias, en especial en materia económica, amenazan también como un virus social inquietante. Somos muchos los que entendemos el enfado de los empresarios.

Este Gobierno, pese a todo lo que sabía, no tenía ningún plan para el coronavirus. Actúa a golpe de ocurrencias y demuestra la falta de una hoja de ruta que explique a dónde nos quiere llevar con la «hibernación» de la economía.

Conocemos otros modelos que han funcionado mejor que el español. Por ejemplo, Corea del Sur. Claro que, para adoptarlos, habría que tomarse en serio la idea de dirigir el país. Los manuales de resistencia del infantilismo político no sirven para estas excepciones. Además de en la hora presente, el buen gobernante proyecta en el futuro.

El Astrolabio ( ABC )

viñeta de Linda Galmor