Maldigo a los del Ibex y el dinero,
por impedir que el vicepresidente
gobierne en beneficio de la gente
y favorezca al pobre y al obrero.

Maldigo al despotismo financiero,
por constreñir a nuestro dirigente,
forzando una política indecente,
sumisa al empresario y al banquero.

Maldigo al poder fáctico que guía
la todopoderosa oligarquía
para que el progresismo descarrile.

Maldigo las presiones imperiosas
que impiden, de momento, entre otras cosas,
que el Moños nos detenga y nos fusile.
Fray Josepho ( Libertad Digital )