EL » NEO-PRUSÉS «, CON SÁNCHEZ A LA GUITARRA

Las sinergias entre el PSOE y ERC son cada vez más indisimuladas y elocuentes. Ni siquiera hacen amago de ocultarlas por aquello del prurito preelectoral o eso tan rancio de mantener las apariencias. Son los falsos «posibilistas» de un separatismo no arrepentido que solo percibe en su declaración unilateral de independencia un simple error de táctica y de momento.

Y son los falsos adalides del diálogo eterno y el apaciguamiento, para descubrir –siempre acaba haciéndolo– su alma de socialismo soberanista con una infinita capacidad de cesión y permisividad. PSOE y ERC se mendigan mutuamente un acuerdo que les permita salir airosos de una Cataluña incendiada en lo más íntimo de su convivencia.

Ese es el plan B. Limosnearse acuerdos básicos que pasen por forzar la jubilación de Quim Torra, por abandonar a Carles Puigdemont arrumbado en su delirio, y por salir airosos del enroque con un pacto global tanto en Cataluña como en el Gobierno de la nación.

Para eso, unos tienen que blanquear previamente a los destructores de las calles, y otros, amansar a la Policía bajo la coartada argumental de que todo es un triste, pero episódico, malentendido de desórdenes públicos y travesurillas sin maldad.

Nada de batasunización de las calles, nada de terrorismo callejero – exageraciones de la Audiencia Nacional y de los sindicatos policiales–, nada de carreteras, vías y aeropuertos inutilizables, nada de agentes heridos, nada de blindajes y «botijos» en desuso para contener las revueltas violentas. Pelillos a la mar, política de baja intensidad y antiinflamatoria, algún que otro exabrupto entre PSOE, PSC y ERC para disimular un poco la maniobra… Y a esperar porque Torra caerá de maduro.

Lo demás son juegos florales, efectistas eso sí, como la diatriba de perdedor que lanzó ayer un Torra sin pulso y desganado. Pero juegos florales a fin de cuentas, basados en un cinismo argumental que ha dejado de surtir efecto en un amplio sector del separatismo.

Si se elimina la distorsión de fondo, las discrepancias entre PSOE y ERC son ficticias y solo sirven para enmascarar un prusés «reloaded». Junqueras, casi semi-libre, sobreactúa despreciando un indulto. Tardá va de negociador sensible. Y Rufián casi, casi, parece Adenauer. No son botiflers, sino los artífices del neo-prusés con Sánchez a la guitarra.

Manuel Marín ( ABC )