No puede llamarse jugada maestra de estrategia política la nueva felonía de Sánchez que es un jaque al Rey en connivencia con los reagrupados enemigos de España en torno a las ambiciones independentistas, y lo veremos en esta hoja de ruta favorecida desde La Moncloa, no solo catalanista.

De todas las acostumbradas fullerías del doctor cum fraude, con velados ataques contra la Jefatura del Estado, ésta pretende ser la más eficaz para desarbolar la España constitucional generando desacuerdo y enojo entre los mismos defensores de la Corona a cuenta de la firma de los Indultos después de ser aprobados en traidor Consejo de Ministros. Un desquite al discurso de Felipe VI poco después de la intentona golpista de 1 de Octubre, un desplante a la Seguridad Nacional que defendió el Rey con el apoyo y beneplácito de la mayoría política y social.

Poner en un brete malicioso la solidez del Estado de Derecho con un ataque frontal a la Corona, es el objetivo de comprometer con los Indultos el valedor papel de defensor de la integridad territorial que marcó el discurso del Rey, previo juicio del procés que llevo a la cárcel a cuantos instigadores manifiestan ahora la debilidad del Estado, con lo que será la firma de la Corona ratificando la fortaleza criminal de un golpe que retornará con impunidad y esta vez avalado por la Casa Real.
No hay escrúpulos al medir sibilinamente las consecuencias rupturistas a priori de la España constitucionalista, colocando de parapeto al mismo Rey en la tesitura de cumplir su rol al servicio del criterio político, por muy retorcido que sea el de Sánchez y sus cómplices tabernarios.
La intención de «concordia» manifestada por el fullero monclovita lanza un dardo envenenado para indisponer a Felipe VI contra sus leales súbditos, una España mayoritariamente felipista, usando la indignación, el enojo y la decepción de los españoles como ariete contra los muros del Palacio de la Zarzuela.
La anunciada querella de VOX contra el Consejo de Ministros por la aprobación de los indultos podría usarse en contra de Felipe VI si ratificara la decisión política. Un cuchillo de doble filo nada casual.
No puede llamarse jugada maestra a una nueva afrenta contra nuestra democracia con estos viles y tramposos totalitarios conspirando desde el secuestrado Gobierno de España para destruir cuarenta años de democracia.
Y viendo el sucio sello que conlleva esta manipulación política que busca una extrema confusión social, no sería de extrañar que el desaparecido Pablo Iglesias estuviera escondido tras el consejo que ha convertido a la Corona en objetivo de unos y otros intentando transformar su institucional posición neutral en un callejón sin salida, entre la espada y la pared: por un lado la presión de los independentistas contra el Rey si se negara a firmar los Indultos y por otro la decepción de los hasta ahora incondicionales de Felipe VI que podrían responsabilizarle de los futuros acontecimientos en la contradicción de aprobar hoy lo que en el pasado reprobó con un discurso brillante, oportuno y garantista de los valores constitucionales en pro de la integridad territorial.
La aparente emotividad buscando la concordia y confrontando con el Tribunal Supremo es una operación de profundo calado cuyo objetivo es la Corona, la disensión y el enfrentamiento entre los mismos defensores del Rey a cuenta de la firma o no de los Indultos.
Una siembra más de la tóxica cizaña que el aparato propagandístico se encargará de extender para cuestionar el papel de la Monarquía abriendo un debate a favor de una III República. Al tiempo.
Ignacio Fernández Candela ( El Correo de España )