Intentas atraparlo en una Ley a la que no dudas en llamar de memoria democrática, pero nada más lejos de la verdad, porque la historia no se hace ni se congela (a gusto del legislador) en las normas.

Es lo que fue y nada más. Intentas olvidar tus promesas incumplidas para llegar a ser Presidente, pero el pasado está ahí, sin que tú puedas eludirlo. Has abusado de nosotros durante los estados de alarma que, para colmo han resultado ser inconstitucionales (sobre el primero ya se ha pronunciado el TC), ordenando medidas sin justificación ni control alguno.

Nos has mentido al ocultar las cifras reales de contagiados y fallecidos. Nos has mentido, cuando el verano pasado nos dijiste que tocaba disfrutar y que la pesadilla de la pandemia había concluido. Y nos seguiste mintiendo, acordando un segundo estado de alarma en el que abdicabas de tomar decisiones y las dejabas en manos de las CCAA (que carguen ellas con las críticas).

Luego te fuiste de vacaciones aprovechando los privilegios de ser Presidente (utilizando el palacio de la Mareta), pero sin asumir la responsabilidad de tu cargo.

Durante este verano hemos tenido que hacer frente a la cuarta y quinta ola de la pandemia sin marco jurídico alguno de referencia, dejando todo en manos de las CCAA (otra vez) y de los jueces. También hemos tenido que hacer frente al incremento incesante del precio de la luz, sin que hayamos oído nada coherente para ponerle freno (porque eso de crear una empresa pública no sirve para nada).

Y finalmente, hemos asistido a tu vergonzosa permanencia en la Mareta, cuando todos los líderes europeos se movilizaban para coordinar la retirada de Kabul y tú te limitabas a una improvisada comparecencia por video en zapatillas. Eso sí, nuestros militares y personal diplomático cumplían, ejemplarmente, son su obligación y suyo es el mérito por haber conseguido una retirada de nuestro personal y de varios afganos a bases españolas.

El colmo fue ver cómo te apropiabas de los honores de esta retirada (que de honrosa nada tiene), cuando no habías movido ni un dedo para que las cosas saliesen bien. Ni llegaste a sentir vergüenza por tu holganza cuando los demás trabajaban en coordinar la retirada. Ni eso …

Ahora anuncias, en comparecencia ante los medios, pero sin admitir preguntas (faltaría más) que vas a ocuparte del precio de la luz, de las pensiones y, como no, de introducir la “perspectiva de género” por todas partes. Miedo nos das porque tu pasado te precede y lo arrastras contigo como el fantasma su cadena, cada vez más pesada, a medida que transcurre el tiempo.

Esa cadena comporta tus compromisos con los independentistas de todos los colores y los “podemitas”, con sus asombrosas elucubraciones sobre el sexo de los Angeles, que a nada real conducen (en cuando al bienestar de los ciudadanos). Porque sin querer entrar a fondo en semejante asunto, no veo cómo pueden enseñarse las matemáticas con perspectiva de género, a menos que se pretenda encarcelar a los “catetos” por acoso a la “hipotenusa” y nos quedemos sin triángulos.

Y con este triste panorama, ahora pretende Sánchez iniciar su curso académico como si nada hubiese sucedido y como si tuviésemos por delante un brillante futuro puesto que él se encuentra al mando.

Pues ni brillante futuro ni gaitas celestiales, sino, muy al contrario, un panorama espeso y sombrío debido a numerosas circunstancias, como el lamentable exceso de déficit que tenemos y la no menos lamentable situación de muchas empresas, ya desaparecidas o al borde de la quiebra.

A esto añádase el alarmante crecimiento de un sector público gigantesco que poco o nada aporta, y que incrementa el ya cuantioso gasto, lo cual conduce a la elevación de las cargas fiscales. Solo el gasto previsto para la Moncloa (con todos sus asesores designados a dedo entre un conjunto de incompetentes, asciende a unos 40 millones de euros).

O sea, que tenemos por delante unos años de “sangre, sudor y lágrimas” para el común de los mortales, porque para quienes siguen a Sánchez todo serán parabienes, recompensas (por servicios prestados) y dádivas, que es lo que necesita para seguir ostentando el poder.

Pero, seguimos, porque Sánchez aguanta en la Presidencia solamente gracias a sus socios parlamentarios independentistas, que le van a sacar hasta las muelas, o, mejor dicho, nos las van a sacar a todos los españoles.

La llamada “mesa de diálogo” ya está en marcha y los independentistas ya han anunciado que no van a renunciar a la independencia que comenzará por un referéndum. Si a eso unimos las vindicaciones republicanas de los “podemitas” ya nos podemos ir preparando para impedir que España se convierta en un conglomerado republicano de taifas.

Y es que la máxima que parece seguir nuestro inefable Presidente parece ser la de Groucho Marx: “La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”.

Eso sí, máxima tan solo válida para perpetuarse en el poder a costa de lo que sea y de quien sea, de modo que, bienvenidos al nuevo curso, al mando del mayor vanidoso y mentiroso compulsivo que ha conocido la historia de España.

José Luis Villar Ezcurra ( El Correo de España )