EL PASTELEO DE LOS POLÍTICOS

Los españoles que han votado Vox no lo han hecho solo para descabalgar a la izquierda del poder (que también). No lo han hecho para firmar un remedo de la triple alianza, ni de la triple entente (que igual, también). No lo han hecho para satisfacer los desmedidos egos de algunos creadores de opinión (ni de coña).

Lo han hecho porque están hartos del pasteleo de los partidos hasta ahora llamados “nacionales”, PP y PSOE, que han chuleado a sus electores hasta extremos que cabría calificar, si me lo permites, de “proxenetismo político”.

Han votado a Vox hartos de que los pactos poselectorales consistan en traicionar lo que se acaba de prometer en las elecciones.

Hartos de que los partidos “nacionales” se bajen los pantalones ante los nacionalistas de todas las regiones. Y donde no los hay, se los inventen.

Hartos de que el dinero de todos vaya a parar a las manos de algunos en nombre de un maligno buenismo disfrazado de derechos de las minorías, o de supuesta protección a las mujeres, o de deudas históricas recién inventadas.

Así que si Vox no entra en la triple alianza, si mantiene la defensa de sus promesas electorales en todas las regiones, empezando por Andalucía y Madrid… chapeau!

Y cuando lleguen nuevas elecciones… veremos entonces quién incrementa su número de votos y quién retrocede. Porque los votantes saben distinguir muy bien dónde mana la irresponsabilidad y donde mora la coherencia.

Pero si por el contrario Vox cede y olvida sus compromisos a cambio del tique de entrada en la triple alianza… ¡culo patológico para Vox!