EL PATIO DE UNA CÁRCEL

Calvo ha asegurado que el Estado tiene la obligación de vigilar que el dictador no sea enaltecido en ningún punto de España, por lo que sus restos deberán inhumarse «en un lugar en condiciones de dignidad, pero en ningún lugar en los que pueda ser objeto de ningún tipo de homenaje».

Lo tiene crudo el grotesco Gobierno. A menos de que no se atrevan con el único lugar posible, que es el patio de una cárcel.

Arcadi Espada ( El Mundo )