EL PATRIOTISMO

«¡El nacionalismo es la guerra!», dijo Mitterrand, lejos todavía del centenario del fin de la Primera Guerra Mundial. Con el nacionalismo como combustible del odio, se tapizaron de cadáveres los campos de Europa.

Todavía hoy hay quien no distingue entre ese sentimiento fervoroso, irracional en la mayoría de los casos, y el patriotismo. Bertrand Russell logró establecer una clara distancia entre una idea y otra. Patriota, definía el pensador británico, es aquel que quiere que su país sea el mejor del mundo.

Nacionalista, añadía, es aquel que cree que su país ya es el mejor del mundo. El domingo, el presidente francés, Emmanuel Macron, pidió más patriotismo y menos nacionalismo. Al fin y al cabo, patriota viene de patria y de patrimonio: todo aquello que nos une y que heredamos de nuestros antepasados, inmaterial casi siempre.

El nacionalista solo quiere lo propio y odia lo ajeno. El patriota aspira a lo bueno. Con estas reflexiones y viendo lo que tenemos delante, amigo Borrell, al PSOE le faltan unos cuantos patriotas y le sobran nacionalistas.

El Astrolabio ( ABC )