Lejos de apaciguarse, los paros de los transportistas crecerán en los próximos días si el Gobierno no adopta -y no hay ningún viso de ello- soluciones de alcance y urgencia.

Nuevas organizaciones del sector del transporte, esta vez ya mayoritarias, se están sumando poco a poco a los paros, lo que ha puesto en guardia a multitud de empresas alimentarias o de la construcción, por ejemplo, que están alertando de un riesgo creciente de desabastecimiento de productos esenciales en los próximos días.

Hasta ahora, los episodios de desabastecimiento habían sido puntuales y minoritarios. Pero el riesgo de un colapso total en el transporte por carretera amenaza con tomar cuerpo de forma inminente. En unos casos, porque grandes multinacionales dejarán de producir al no poder distribuir sus productos.

En otros, porque el encarecimiento de las materias primas les imposibilita seguir fabricando. Y en otros, porque el coste de la electricidad no compensa los beneficios de su actividad.

Se atisba una tormenta perfecta ante la que el Gobierno solo recurre a la palabrería, como si siempre le fuese a dar resultado.

ABC